Jácome aprueba sus presupuestos con la espantada del PSOE, la incorporación de dos ediles de DO sobre la marcha y uno del PP de viaje
MANIOBRAS ARITMÉTICAS
El alcalde de Ourense aprueba los presupuestos de 2026 y moviliza 11,4 millones para proveedores tras el plante y la abstención del PSOE. Jácome saca adelante su plan económico en un tenso pleno extraordinario marcado por las maniobras aritméticas y la división de la oposición.
La política municipal ourensana vivió este jueves un nuevo episodio donde las maniobras de trileros y la mala praxis eclipsaron por completo el debate de ideas. El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, logró sacar adelante la aprobación definitiva del presupuesto de 2026 -dotado con 127,8 millones de euros, 12 más que el ejercicio anterior gracias a las aportaciones estatales y al “tasazo” del agua y la basura- y la movilización de más de 11,4 millones de euros para pagar facturas tramitadas irregularmente y acumuladas en la cuenta 413. Lo hizo mediante una táctica truculenta, un cálculo milimétrico y el aprovechamiento sin escrúpulos de ausencias corporativas, forzando los límites institucionales al hacer votar a un concejal -al que le había retirado todas las competencias- apartado desde hace semanas por una grave enfermedad.
La jugada de Jácome comenzó a gestarse al fijar el calendario. El regidor convocó esta sesión extraordinaria a sabiendas de que el concejal del PP, Francisco Javier Rodríguez-Nóvoa, tenía programado un viaje familiar. Una ausencia del edil popular que resulta especialmente llamativa en los pasillos de la casa consistorial, donde se especula sobre si esta marcha fue un simple regalo que Jácome aprovechó hábilmente o si existía un conocimiento tácito del impacto que tendría en el pleno. Sea como fuere, la irresponsabilidad de la ausencia sabiendo que su voto era clave dejó vendida a la oposición.
Con un voto menos en la bancada del PP -sumado a la habitual ausencia del exalcalde socialista Paco Rodríguez-, la mayoría de bloqueo de populares y nacionalistas se reducía a 10 ediles. Fue entonces cuando Jácome activó el segundo movimiento de su entramado: Democracia Ourensana inició el pleno con solo ocho ediles en sus escaños para simular debilidad. Sin embargo, minutos antes de la votación clave, irrumpieron en el salón los dos concejales de DO que faltaban: Ana Fernández Nieto del brazo de José Ignacio González, primo del alcalde, aquejado de una grave enfermedad y que llevaba semanas apartado de la actividad política.
Supuesto “engaño” al PSOE
Esta maniobra provocó la espantada del grupo socialista. Según fuentes consultadas por este periódico, las concejalas afirman haberse sentido “engañadas” por Jácome, pero también desplazadas por el bloqueo sistemático de PP y BNG. La intención inicial de las socialistas era abstenerse para ejercer una “oposición útil” que permitiera pagar a los proveedores sin bloquear la ciudad, bajo el convencimiento de que el presupuesto caería de todos modos porque DO solo sumaría 9 votos frente a los 10 de PP y BNG. Sin embargo, cuando les filtraron desde los pasillos que Jácome estaba colando a su edil ausente las últimas semanas por la puerta de atrás para garantizarse 10 apoyos, las socialistas entendieron que su abstención serviría para aprobar directamente las cuentas.
Ante lo que consideraron un chanchullo inasumible, optaron por levantarse. Su portavoz, Natalia González, justificó el plante ante Jácome criticando sus formas: “Nós chegamos a este pleno cunha disposición. Pero unha cousa é romper as dinámicas e outra aceptar calquera dinámica que se poña adiante”. González remató enérgica: “O pleno non é unha partida de póquer. Nin as persoas somos fichas, nin tampouco nos gusta que nos utilicen nin nos tomen o pelo”.
Sin embargo, sea por candidez o por buscar una coartada de última hora, la espantada del PSOE redujo el quórum y sirvió en bandeja a Jácome el empate a 10 que resolvió de inmediato con su voto de calidad.
Para el segundo punto -la modificación de crédito de 11,4 millones para facturas pendientes de la cuenta 413- los socialistas regresaron al pleno para materializar formalmente su abstención. El guion se repitió: empate a 10 y desempate del alcalde. En el tercer asunto, centrado en un reconocimiento extrajudicial de 1,5 millones para abonar deudas atascadas con Sogama, la ausencia puntual de la edil popular Noelia Pérez permitió que DO ganase 10 a 9 sin necesidad del voto de calidad.
“Deshumanización” y choque frontal
El peaje de la estrategia del gobierno local fue la total ruptura de la corporación y duras acusaciones éticas. El portavoz del BNG, Luis Seara, condenó sin paliativos el uso de un edil aquejado de un problema de salud en su estrategia: “Acabamos de ver o que é o exemplo de deshumanización da política. Pensei que non o ía ver isto na vida”. Sentenció además el papel del grupo socialista en la maniobra: “Acábanlle de facer a campaña electoral a Jácome”.
Desde las filas del PP, Ana Méndez secundó la indignación, poniendo el foco en el descontrol económico que acumula más de 26 millones en facturas pendientes y un periodo medio de pago superior a los 115 días. La portavoz popular resumió la jornada alineándose con el BNG: “Hoxe é o mellor circo de todos os deste mandato”. Méndez acusó a las socialistas de haber llegado a un pacto con el alcalde “pola porta de atrás”, contrapuesto a la postura de su partido, remarcando que cuando el PP negoció lo hizo de forma pública y de cara a la ciudadanía, reprochándoles a las edilas del PSOE no ser capaces “nin de levantar a cabeza” tras la “vergoña” de su estrategia.
Frente a los ataques, las portavoces del PSOE contraatacaron recordando que llegaron a ofrecer una moción de censura en dos ocasiones que PP y BNG rechazaron: “Dicir que non é necesario ás veces, pero nós non imos votar que non a todo para esperar a que todo vaia a peor. Porque que lle vaia mal ao alcalde non significa que a Ourense lle vaia mellor”. La edil María Fernández remató argumentando que “se non somos quen de construír unha alternativa, non podemos paralizar a cidade”.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último