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El segundo mandato de Gonzalo Pérez Jácome en el Concello de Ourense dinamitó ayer una nueva barrera institucional. El pleno ordinario del Concello de Ourense saltó por los aires a las dos horas después de que el alcalde llamase “etarras” y “violentos” a los concejales del BNG. Esta verborrea provocó un hecho insólito en este mandato: el abandono en conjunto de toda la oposición (PP, PSOE y BNG), dejando al gobierno local completamente solo en el salón de plenos, lo que obligó a suspender la sesión de forma definitiva.
El estallido se produjo en otro juego de supervivencia aritmética. El pleno debatía un suplemento de crédito de 4,1 millones de euros para pagar las deudas del transporte urbano por los sobrecostes del año 2024 generados por tener el servicio en precario. Tras los turnos de palabra, el desenlace era evidente: el PP (7 ediles, al estar ya Javier Nóvoa, ausente en el pleno del jueves) y el BNG (4) se encaminaban a votar en contra. Sus 11 votos tumbaban los 10 de DO, haciendo estéril la abstención que se preveía en las filas del PSOE.
Sin embargo, el regidor optó por reventar el tablero con acusaciones de terrorismo a miembros de la corporación. Se dirigió expresamente a la portavoz del PP, Ana Méndez, para recriminarle su “pinza” con los nacionalistas: “El PP y el BNG ahora hacen piña. El PP con los etarras, manda carallo. ¡Quién lo diría!”.
El portavoz del BNG, Luis Seara, detuvo de inmediato el transcurso del debate para exigir la retirada fulminante de esas palabras. “Nós non somos etarras nin somos violentos, somos enormemente demócratas e entendemos a democracia de forma ampla”, defendió el líder nacionalista. Sin amago de retractarse, Jácome pisó el acelerador. Tachó a los miembros del BNG de “tremendamente violentos” y les afeó haber tomado “por la fuerza” el Concello de Allariz en el pasado.
Ante la negativa del alcalde a rectificar, la nacionalista Rhut Reza le recriminó su absoluta “falta de respeto”. Acto seguido, los cuatro ediles del BNG se levantaron de sus escaños y abandonaron el salón indignados. De forma inmediata, en un gesto de solidaridad ante la degradación del pleno, les siguieron las cinco concejalas presentes del PSOE y los siete del PP. En cuestión de segundos, los escaños de la oposición quedaron vacíos.
Esa estampida le entregó a Jácome otra inesperada aprobación y dejó una imagen para la historia que el propio alcalde se encargó de exprimir con unas reveladoras palabras. Con la bancada contraria desierta, y ante los pocos testigos que quedaban en la sala, el regidor se jactó del panorama con una particular visión autoritaria: “Si tuviéramos mayoría absoluta, como quedó ahora, sí que funcionaría la ciudad de Ourense”.
Aprovechando esa “mayoría” fabricada a base de insultos, y sin los 11 votos en contra presentes para impedirlo, los 10 concejales de DO votaron a favor y aprobaron el suplemento de crédito en solitario. Consumado el trámite, el esperpento obligó a suspender el pleno abruptamente, dejando en el cajón el debate de cinco mociones (comercio, parques infantiles, zonas verdes en el casco viejo, turismo y estancias de inglés) y bloqueando la lectura de una declaración institucional contra la explotación sexual y la trata.
El gobierno local tuvo que someter a debate en la primera parte de la sesión el pago de millones de euros en facturas irregulares de luz, limpieza y autobuses urbanos, en algunos casos con concesiones caducadas. El concejal de Hacienda, Fran Lorenzo, justificó el abono de desbroces sin contrato alegando que eran urgentes.
La socialista María Fernández advirtió de la “nulidad” de estos pagos y del presupuesto aprobado, y lamentó que Jácome mantenga “todos los grandes contratos en precario”, al tiempo que le echó en cara que pida apoyo ahora cuando él, en su etapa en la oposición, “nunca na vida axudou en nada ao goberno”.
Por su parte, la popular Ana Méndez apoyó el pago de las deudas de la luz pública, pero se negó en rotundo a avalar los sobrecostes de limpieza al carecer de firma técnica, por lo que decayó (era un montante de 4,34 millones). Jácome espetó a la popular: “Jamás vi semejante espécimen de candidata”.
Por otro lado, Luis Seara, portavoz del BNG, tildó la gestión de DO de “marxismo dos irmáns Marx”. En cuanto al pago de la deuda de los autobuses, Seara reveló que el gobierno ignoró los requerimientos del juzgado para priorizar la adjudicación, ahora anulada, a la empresa Gavilanes.
Respecto al pleno del jueves, Ana Méndez trató de rebajar tensiones pidiendo disculpas a las socialistas por los roces de la víspera, mientras Seara recriminó al PSOE su decisivo papel, acusándolos de regalar al alcalde 30 millones para gastar en “luces, Panorama e Combos Dominicanos”, al tiempo que invitó al regidor a que revelase qué negoció con los socialistas. Ante esto, Jácome siguió apostando por la soberbia y se mofó de que la oposición no había captado sus maniobras: “De la intrahistoria no os enterasteis de nada PP y BNG, pobriños, sois catetiños”.
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