Jaime Lorente, actor: “Si un personaje se come tu identidad, se trabaja o te acaba pasando factura”

Premio Ópera Prima OUFF

El actor murciano Jaime Lorente presenta en Ourense "El mal hijo", una película que supone su debut tras la cámara y que aborda la relación entre una abuela y su nieto desde una mirada íntima y personal

Jaime Lorente, actor murciano internacionalmente conocido premiado con el Ópera Prima OUFF.
Jaime Lorente, actor murciano internacionalmente conocido premiado con el Ópera Prima OUFF. | La Región

Jaime Lorente (Murcia, 1991) llegó al OUFF para presentar “El mal hijo”, su debut como director, un trabajo por el que ha sido premiado por el festival y que abre una nueva etapa en su trayectoria.

Pregunta. El OUFF premia “El mal hijo”, su primera película como director.

Respuesta. Estoy como si le hubiesen dado un premio a mi niño interior. Este ha sido uno de los viajes más importantes de mi vida, un ejercicio de honestidad hacia mi forma de ver el cine, la interpretación y las historias. Le están dando un premio a una cosa muy íntima. Es increíble.

P. ¿Ha sentido prejuicios por su trayectoria a la hora de imaginarle haciendo un cine más autoral?

R. Sí, con los primeros proyectos que he intentado levantar. Me decían que eran cosas difíciles de vender y con repartos de gente poco conocida. Me ha costado por eso, pero ahora casi me lo tomo como un halago. Este es el tipo de cine que yo consumo y que me gusta.

P. A Denver de “La Casa de Papel” lo conoce todo el mundo. ¿Llegó a sentir que la gente dejaba de diferenciar entre el personaje y usted?

R. Sí, y es una de las cosas más difíciles de gestionar. Imagínate que un día te levantas y todo el mundo te llama por un nombre que no es el tuyo. Una cosa que te ha regalado un gran privilegio laboral de repente se come tu identidad. Si un personaje se come tu identidad, se trabaja o te acaba pasando factura. Y a mí me ocurrió siendo muy joven. Ahora estoy totalmente reconciliado y muy agradecido. “El mal hijo” también sucede gracias a todas esas cosas.

P. Su película habla de una familia desestructurada y de la relación entre una abuela y su nieto. ¿Por qué quería contar esta historia?

R. Llega un momento de mi vida en el que decido dejar de ser víctima de mí mismo. Puedo agarrarme a las cosas malas que me han sucedido para seguir machacándome o a las buenas y a toda la gente que me ha enseñado cosas bonitas. Esa es la base. La película habla de una abuela y un nieto que, en un contexto de mierda donde podrían alejarse el uno del otro, deciden quererse y cuidarse.

P. ¿Ser padre le ha ayudado a hacer esta película?

R. Sin duda. Habría salido una película diferente si no fuese padre. La paternidad y la maternidad son el único título universitario que te dan antes de estudiar la carrera, te dan al niño y aprendes. Tienes que estar disponible incondicionalmente, aferrarte a los principios que quieres transmitir y a los límites que quieres poner, sin saber si te vas a equivocar.

P. Después de tantos años delante de una cámara, ¿cómo ha sido pasar al otro lado y dirigir un equipo?

R. Ha sido muy fluido. Un set de rodaje es un sitio complicado, pero lo conozco muy bien. Llevo muchos años en rodajes y hay una energía que entiendo perfectamente. En ese sentido ha sido fácil.

P. En “El mal hijo” aparece el ourensano Chechu Salgado.

R. Sí, tiene un papel muy pequeñito, pero está maravilloso. Además, yo le entregué a Chechu el Goya a actor revelación y él lo recuerda con muchísimo cariño. Reencontrarnos ahora para esta película ha sido muy bonito.

P. Además de actuar, le hemos visto hacer música y publicar un poemario.

R. Parece que necesitamos ser profesionales para hacer las cosas, que tienes que ser buenísimo o un experto. Y no. Cuando me metí a escribir o a cantar lo hice porque quería. Parece que tenemos que ser la hostia y, si no, no podemos intentarlo. Si ves una guitarra y te apetece tocarla, hazlo.

P. Pero alguien con su visibilidad, ¿no tiene una responsabilidad mayor cuando entra en otros terrenos?

R. La tendría si utilizase mi posición para quitarle el lugar a alguien. La música que he hecho ha sido siempre independiente y la publicación del poemario fue algo puntual, aunque he escrito toda la vida. Si le quitas el sitio a otra persona sí me parecería algo intrusivo, pero si es algo que haces contigo mismo lo veo cojonudo.

P. Hay una duda que todavía tiene mucha gente: ¿se cayó de la Velada de Ibai porque tuvo miedo de Mister Jägger?

R. ¡No, no! Lo teníamos todo preparado. Yo iba a pelear con 12 onzas y él con 16. Además, nos llevábamos de puta madre. Lo que pasó fue un rodaje. No recuerdo si se me alargó el rodaje o se adelantó la Velada, pero coincidieron. Me frustró porque me hacía mucha ilusión, pero ni se me ocurre poner en problemas una producción con todo lo que sé que supone por algo que para mí no deja de ser un hobby.

P. Ahora presenta su primera película como director. ¿Qué viene después en su carrera?

R. Seguir actuando y seguir dirigiendo, hacer las dos cosas. Sobre todo quiero hacer cosas que me emocionen. Como actor uno va encadenando proyectos y quiere que la cosa no pare, pero como director quiero andar con pies de plomo y hacer las cosas bien. Y si llega un encargo que me flipa, por supuesto que también lo haría.

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