Justine Joseph, en Foro La Región: "De joven nunca veía a mi padre, pero era por algo bueno"

EL FOTÓGRAFO MICHAEL JOSEPH, A ANÁLISIS

La hija del reconocido fotógrafo Michael Joseph repasó los momentos más destacados de su extensa carrera

Justine Joseph durante el Foro La Región
Justine Joseph durante el Foro La Región | Martiño Pinal

El Foro La Región acogió ayer una cita con la memoria y la fotografía de la mano de Justine Joseph, hija del reconocido fotógrafo británico Michael Joseph, en un encuentro que combinó relato íntimo, historia cultural y anécdotas de una trayectoria marcada por el buen oficio.

La ponencia fue presentada por el empresario Alberto Sánchez-Runde, uno de los grandes coleccionistas de The Rolling Stones a nivel mundial, quien destacó la relevancia de una figura “fundamental” en la construcción de la imagen de la banda y agradeció el esfuerzo realizado para hacer posible la presencia de Joseph en Ourense.

Durante su intervención, Justine Joseph trazó un recorrido por la vida y obra de su padre, desde su experiencia en Vietnam con apenas 23 años -un episodio que marcaría su vida de manera profunda- hasta su consolidación profesional en la segunda mitad de los años sesenta, cuando encontró en la publicidad su principal vía de trabajo. “Para mí es un orgullo. Nunca veía a mi padre de pequeña, pero era por algo bueno, trabajaba”, relató.

Joseph puso el foco en una paradoja que, a su juicio, explica el relativo anonimato de Michael Joseph para el gran público: “No se habla mucho de mi padre porque al trabajar en publicidad, era la marca la que siempre aparecía”. Un reconocimiento eclipsado por el peso de las campañas -más de 3.500 y cerca de un centenar de anuncios en vídeo- en las que su firma quedaba en un segundo plano.

También hubo espacio para desentrañar el proceso creativo de una fotografía en una época previa a la digitalización. Joseph explicó cómo todo comenzaba mucho antes de disparar el obturador. Había que tener en cuenta la localización y la iluminación. Michael Joseph elaboraba una planificación minuciosa condicionada, en muchas ocasiones, por la presión del tiempo y por un aliado imprevisible, el clima británico, que en ocasiones ayudaba y en otras ponía todo patas arriba.

Uno de los momentos más celebrados fue el recuerdo de la icónica sesión para el álbum “Beggars Banquet” en 1968 para los Rolling Stones a la que su padre llegó por su habilidad para retratar grupos y trabajar con animales. Como anécdota, recordó cómo la esposa del fotógrafo tuvo que sujetar a una oveja durante la sesión para que fuera posible. “Quién iba a pensar que seguirían brincando en los escenarios 58 años después”, comentó respecto a la legendaria banda.

El evento contó además con el aliciente de un sorteo entre los asistentes de una fotografía original firmada de aquella sesión, valorada en 4.000 euros, un gesto que reforzó el vínculo entre obra, memoria y público. De esta manera, se puso el broche de oro a una cita que sirvió para devolver al primer plano a una figura clave de la fotografía del siglo XX cuyo lema, como recordó su hija, era claro: tener siempre una cámara a mano.

El momento del sorteo con los afortunados.
El momento del sorteo con los afortunados. | Martiño Pinal

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