Llueve sobre mojado: llega otro frente con los ríos desbordados y al límite

UNA BORRASCA DE ALTO IMPACTO

Joseph dejó un reguero de incidencias, acumulados de más de 200 l/m2 en dos días y cortes en la A-52 por nieve

Las piscinas de Oira, sepultadas ayer por la impresionante crecida del río Miño.
Las piscinas de Oira, sepultadas ayer por la impresionante crecida del río Miño. | Óscar Pinal

La provincia amanece hoy en una situación límite tras acumular hasta 200 litros por metro cuadrado en 48 horas en algunos puntos. Con los ríos al máximo de su capacidad -algunos en alerta roja-, la ciudad marcada por cicatrices en el asfalto y una previsión meteorológica que no ofrece tregua hasta finales de la próxima semana, el escenario es complicado. Tras el paso de la borrasca Joseph, que descargó con una virulencia inusitada sobre una tierra ya anegada los últimos dos días, el territorio afronta hoy la llegada del frente Kristin. Se trata de una borrasca de alto impacto, más pequeña pero profunda, que aterriza sobre un terreno sin apenas capacidad de drenaje.

Las precipitaciones registradas entre el lunes y el martes confirman que amplias zonas del sur y el oeste provincial -comarcas de O Ribeiro, Carballiño o A Baixa Limia- han soportado un acumulado en torno a los 200 litros por metro cuadrado en solo dos jornadas. No hay infraestructura ni cauce natural capaz de digerir tal volumen de agua sin consecuencias.

Ríos al límite

En la ciudad, la huella del temporal se hizo notar con fuerza en el Miño, donde se activó la alerta naranja por crecida. La evolución fue vertiginosa: en apenas diez horas, el nivel del río subió cuatro metros, pasando de los 2,5 metros de madrugada a los 6,3 metros al mediodía. Debido a este ascenso, el patrimonio termal desaparecía ya a media mañana bajo el agua, con las pozas de A Chavasqueira y Outariz borradas del mapa y el paseo fluvial impracticable a la altura de Ponte Vella. Además, el suelo cedía con el colapso de la calzada en la calle Pena Trevinca, donde un socavón obligó a cortar el tráfico indefinidamente.

Al cierre de esta edición, el Limia permanecía en alerta naranja a su paso por Xinzo y Ponteliñares. En idéntica situación, con riesgo de desbordamientos, se encontraban el Arnoia (en Baños de Molgas, Allariz y Arnoia), el Avia en Ribadavia, el Miño en Os Peares y el Sil en O Barco. La saturación es total: los embalses de Velle y Os Peares superaban el 90% de su capacidad, sin apenas margen para contener más agua.

La situación era también crítica en la comarca de Monterrei, donde la Confederación Hidrográfica del Duero mantenía la alerta roja en el Támega a su paso por Rabal (Oímbra) y la naranja en Castrelo do Val.

Pero no solo la lluvia puso en jaque a la provincia. La autovía A-52 volvía a convertirse durante algunas horas en una “ratonera blanca”, con embolsamientos de camiones y cortes intermitentes que recordaron la fragilidad de las conexiones de Galicia con la Meseta al caer la cota de nieve hasta los 700 metros. El trabajo de las máquinas quitanieves logró despejar los pasos de A Canda y Padornelo, permitiendo restablecer el tránsito.

La nieve cede, la lluvia sigue y llega el deshielo

Hoy la llegada de la borrasca Kristin activa de nuevas las alertas. Según la previsión para este miércoles, la cota de nieve se sitúa inicialmente en los 800 metros e irá ascendiendo progresivamente. En la primera mitad del día se esperan lluvias, en ocasiones intensas, especialmente en la mitad sur provincial. El verdadero riesgo llegará por la tarde: el ascenso de las temperaturas elevará esa cota, provocando un deshielo acelerado del manto blanco recién caído. Esa agua de fusión se sumará a la que ya cae del cielo y a la que expulsa la tierra, generando una segunda oleada de crecidas en ríos como el Arnoia o el Avia, cuyos alcaldes -desde Baños de Molgas hasta Ribadavia- ya han advertido que lo peor podría estar por llegar.

La perspectiva a corto y medio plazo descarta cualquier optimismo. Lejos de ser el final del túnel, la marcha de Joseph es solo un relevo en la atmósfera. Los modelos meteorológicos indican que la inestabilidad se mantendrá, al menos, hasta mediados de la próxima semana.

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