María Aránzazu (Fundación San Rosendo): “La diferencia de confort con la biomasa es notable”

FUENTE DE ENERGÍA

Tres residencias de la Fundación San Rosendo en A Farixa se abastecen gracias a la red de calor que las nutre de biomasa. María Aránzazu, directora de uno de los centros, destaca que es la vía que más calienta y que antes alcanza la temperatura

María Aránzazu, en la sala de calderas a la que llega la biomasa.
María Aránzazu, en la sala de calderas a la que llega la biomasa. | Óscar Pinal

La Fundación San Rosendo cuenta en A Farixa con una red de calor que nutre con biomasa a tres residencias, que cuentan en total con casi 300 usuarios. Una de ellas es el centro Nuestra Señora de la Esperanza. Su directora, María Aránzazu, señala que es la vía que más calienta y que más rápido alcanza los grados necesarios para el trabajo que desempeñan. También destaca la comodidad: “Es un método que no suele dar mucho error, no suele dar muchos problemas, entonces es una ayuda en el día a día”.

El depósito está en la residencia Virgen Blanca, que es la primera residencia de la calle, y de ahí parte hacia los otros dos centros. “Nosotros desde la sala de calderas, por una pantalla, controlamos la temperatura a la que llega la biomasa”, cuenta Aránzazu.

Por si falla, ya que en esta actividad la energía es fundamental, cuentan también con un depósito de gasoil. “Llevamos años con la biomasa (desde 2014) y puedo decir que solo una vez tuvimos que utilizar el depósito de gasoil y un tiempo muy corto”, relata la directora del centro Nuestra Señora de la Esperanza.

Al respecto, asegura que no solo han ganado en fiabilidad, también en confort. “La diferencia de confort es muy notable entre utilizar biomasa u otro tipo de métodos, porque el gasoil no calentaba al cien por cien y tardaba mucho”, señala. El consumo estimado es de 385 toneladas cada año y el ahorro económico de más de un 20%.

Apuesta por las renovables

La elección de la biomasa es también una apuesta clara por las energías renovables que lleva ya muchos años haciendo la Fundación San Rosendo. En este centro, apostaron en el pasado por las placas solares, pero no les proporcionaron el resultado que buscaban. Sí se lo aporta la biomasa. “La calidad es otra”, afirma Aránzazu. Tampoco les causa preocupación el mantenimiento. Explica que trabajan con una empresa que se encarga de ello y que si hay alguna incidencia, se soluciona rápidamente. El buen funcionamiento de este sistema ha llevado a la Fundación San Rosendo a implementarlo en 25 centros, una apuesta que se complementa con otras fuentes energéticas como la energía fotovoltaica y la geotermia.

De hecho, recientemente ha sido galardonada en los II Premios Biomasa Galega, en la categoría de impulso empresarial en biomasa, que reconoce a entidades gallegas que lideran proyectos innovadores o con gran impacto en el uso de esta fuente energética. “Es un honor que refleja el trabajo de todo nuestro equipo y la confianza de quienes nos acompañan en cada proyecto”, destacó Julio Soto Varela, patrono de la Fundación tras recibir este reconocimiento.

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