María Dolores Asensi: "El servicio funerario está infravalorado económicamente; sufrimos el injusto trato del IVA"

FUNERGAL 2026

La presidenta del Observatorio Funerario, María Dolores Asensi, reflexiona sobre el futuro del sector reivindicando el valor de la cercanía y el papel clave de los cementerios locales

María Dolores Asensi.
María Dolores Asensi. | Miguel Ángel

María Dolores Asensi (Madrid, 1974), presidenta del Observatorio de Servicios Funerarios, analiza en la feria Funergal la realidad, mitos y retos de un sector en plena transformación.

Pregunta. Para ponernos un poco en contexto y para empezar, ¿cuál es la misión principal del Observatorio Funerario y qué radiografía hace del sector actual en España?

Respuesta. Nuestro objetivo fundamental se plantea desde la independencia de los que formamos el consejo asesor. Para que te hagas una idea, tengo un vicepresidente que es director de un hospital, están las confesiones religiosas y tenemos una parte jurídica. Hacemos un análisis del servicio funerario, pero desde, con y para las familias. Creemos que la importancia del servicio funerario radica en esa labor social en un momento tan significativo como es la honra y el homenaje a nuestros seres queridos. Todos los que conformamos el observatorio creemos que forma parte de nuestro patrimonio. Ahora se dice mucho que la sociedad va hacia una dirección en la que no importa nada, pero yo creo muchísimo en la gente joven y estoy segurísima de que esa honra y homenaje a nuestros seres queridos va a continuar.

P. Siempre se dijo que este era un sector que nunca iba a tener crisis hasta que llegó la pandemia. ¿Cómo ha salido de fortalecido el sector y qué situación vive actualmente?

R. En aquel momento se vio que es un sector perfectamente preparado, porque lo verdaderamente importante es su disponibilidad 24/7 a disposición de las familias y allegados. Lo que sí percibimos ahora, y te lo puedo decir con datos porque desde el Observatorio estamos haciendo ya el tercer estudio con Sigma Dos, es que las familias piden personalización y eligen por cercanía. Creo que aquí en Galicia lo entendéis casi mejor que nadie: tenéis un montón de empresas funerarias, muchísimas de ellas familiares, micropymes o pymes, atendiendo a su comunidad. Eso es lo que más define al sector. La gente no quiere que todo sea igual. Hubo una época en la que parecía que todos éramos iguales, como pasó en el sector hospitalario o en la restauración, pero ahora vas a Starbucks y te ponen tu nombre en la taza. ¿Cómo no vas a personalizar un momento tan importante con la vida de la persona que nos deja o con los deseos de su familia.

P. La muerte siempre ha sido un tema tabú en España. ¿Cada vez hay más o cada vez hay menos tabúes?

R. Siempre digo que sobre eso deben hablar más los sociólogos, antropólogos y psicólogos que nosotros, que analizamos el sector. Pero sí es verdad que la gente nos está pidiendo lo contrario respecto al homenaje. Al final, hacer un buen homenaje es una manera de ayudar a que la memoria quede entre los que se quedan. Si nos piden personalización es, quizás, porque ya no hay tanto tabú. La gente quiere hacer un homenaje y celebrar más la vida. Las familias quieren más una celebración de la vida que hablar de la muerte de esa persona que nos ha dejado; eso sale bastante claro en nuestro estudio.

P. Respecto a la transición ecológica, ¿cómo lo está afrontando el sector? ¿Es algo que la gente solicita cada vez más?

R. Todos somos cada vez más ecológicos, eso está claro, y el sector también lo es. Todos los materiales ya son naturales y ecológicos. Pero hay un dato muy curioso en el estudio: la gente quiere lo ecológico, pero si no le cuesta más caro. Todos somos muy ecológicos, pero que no nos cueste más. Aún así, es un sector totalmente adaptado a lo ecológico y con muchos avances en ese sentido.

P. La digitalización es un tema cada vez más importante. ¿Cómo se equilibra la tecnología para no caer en la frivolidad en un sector que a veces se tilda de frío?

R. Yo no creo en la frivolidad, creo en la honra y en el homenaje. La tecnología ha traído cosas muy buenas, como acercar a esa gente que ya no puede desplazarse. Que las ceremonias se puedan retransmitir en streaming me parece muy positivo. Yo nací en Madrid (en 1974), pero tengo familia de Alicante, del País Vasco y de Galicia. No todos estamos en nuestras raíces; yo misma tengo a mi hija en el extranjero. Las familias también piden poder dejar mensajes en una web conmemorativa o contar con espacios inmersivos, por ejemplo, para la cremación. Donde no entro es en integrar temas de Inteligencia Artificial o avatares. Un homenaje es algo muy serio y tan especial que, personalmente, no sé si eso acabará llegando al sector.

P. Otro problema que afecta a muchos ámbitos es la falta de personal cualificado. ¿Os afecta a vosotros, teniendo una idiosincrasia tan particular?

R. Te puedo decir en primera persona que este sector, aunque pueda tener una primera barrera de entrada, cuando lo conoces tiene algo tan bonito que te quedas. Llevo seis años y estoy enamorada del servicio que hacen, de esa cercanía y del apoyo a su comunidad. La empresa gallega es un grandísimo ejemplo de servicio. Tienen que recorrer muchísimos kilómetros, jugándose la vida en aldeas sin GPS y con lluvia, para atender a su comunidad; algo que a lo mejor no nos pasa a los que estamos en Madrid. Las empresas apuestan por su patrimonio y yo creo mucho en la empresa familiar. Para atender a poblaciones súper dispersas tienen que contar con el mismo personal que en grandes ciudades donde hay mil veces más fallecidos. Eso me parece muy bonito y por eso hablo mucho del valor de lo rural.

P. Siempre se habla, diciéndolo de forma directa, de lo "caro que es morirse". Teniendo en cuenta que tenéis un IVA que os lastra frente a otros países, ¿cómo veis el tema de la accesibilidad económica?

R. Es una lectura injusta, y creo que ahí el sector ha tenido cierta responsabilidad por no saber explicar lo que hace. Si se supiera todo el personal que hay involucrado y que sostiene un servicio funerario disponible 24/7 (desde la recepción, recogida y mantenimiento de instalaciones), probablemente se entendería mejor. Y, por supuesto, sufrimos el injusto trato del IVA. Está tratado como un servicio de lujo al 21%, llegando a verdaderas injusticias: el transporte entre vivos tributa a un tipo (al 10%), y en cambio, el transporte de tu ser querido hasta el cementerio está al 21%. Las flores están al 10% y el propio servicio funerario al 21%. Además, hay una gran parte que son suplidos, es decir, dinero que las empresas funerarias adelantan a las familias para certificados y registros. Si distinguieras bien lo que es el propio servicio, te diría de corazón que está infravalorado económicamente.

P. En lugares como Ourense prácticamente ya no hay nichos disponibles. ¿El concepto del cementerio tradicional es algo que hay que desterrar?

R. Acabamos de llegar a un acuerdo con la Asociación de Funerarias y Cementerios Municipales precisamente para poner en valor esos recintos y que se invierta en los cementerios locales. En algunos habrá que ampliar espacios, porque la gente quiere volver a sus orígenes y estar con su comunidad cuando nos deja. Hay un dato que sorprende en un reciente encuentro internacional: se dice que se va a volver otra vez al entierro. Las familias españolas creen que la figura del cementerio es esencial y piden a las administraciones públicas que inviertan en ellos. Es parte de nuestro patrimonio material y nosotros lo defendemos firmemente.

P. ¿Hacia dónde camina el sector en la próxima década?

Iremos hacia una mayor personalización y a celebrar más la vida. Lo bonito del servicio funerario es que siempre ha sabido escuchar mucho a la familia y lo que fue la vida de la persona. Iremos hacia ceremonias menos industrializadas, donde no todo sea igual, dejando que las familias y los allegados participen en la definición del propio servicio. Le auguro un muy buen futuro.

P. Por último, ¿cómo valoras eventos como Funergal?

R. Fenomenal. Es una manera excelente no solo de ver las novedades que ofrece el sector, sino de encontrarte con profesionales, compartir visiones y analizar hacia dónde van las cosas. España es muy diferente en muchas cosas, y esto nos sirve para ver las similitudes. Es una ocasión buenísima para reunirnos y para que la prensa nos conozca mejor; lo valoro muy positivamente.

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