María Tajes, jefa de psiquiatría del CHUO: “Un tercio de los TCA tiende a cronificarse”

TRASTORNOS ALIMENTARIOS

La jefa de psiquiatría del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), María Tajes, advierte sobre las dificultades para diagnosticar un trastorno

La doctora María Tajes, jefa de psiquiatría del CHUO
La doctora María Tajes, jefa de psiquiatría del CHUO | Sergas

Una de las complicaciones para localizar y diagnosticar un Trastorno Compulsivo de la Alimentación (TCA) reside en que, en sus estados más inciales, puede pasar desapercibido para el entorno, según la experiencia de María Tajes, jefa del departamento de Psiquiatría en el Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO).

La doctora Tajes recuerda que “hablamos de un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por un índice de masa corporal —un peso— por debajo del rango de normalidad, por una distorsión de la imagen corporal y por alteraciones en la conducta”, lo cual tiene consecuencias “en su alimentación, cambios en su nivel de ejercicio físico y cambios a nivel de estado de ánimo”.

Quienes lo sufre muchas veces no son conscientes de la gravedad de la situación, y eso puede llevarles a círculos viciosos en cuanto a sus hábitos alimentarios

Los primeros indicios suelen ser “un cambio de conducta alimentaria, o un incremento del ejercicio físico que no tiene estructura o finalidad”, y de ahí llegar a “conductas purgativas como la provocación de vómito en el caso de la bulimia nerviosa, o alcanzar pesos muy bajos en la anorexia, que pueden llegar a la desnutrición”.

El componente mental resulta fundamental en estos casos, ya que “quienes lo sufre muchas veces no son conscientes de la gravedad de la situación, y eso puede llevarles a círculos viciosos en cuanto a sus hábitos alimentarios. Una de las principales limitaciones que tenemos es conseguir la colaboración de la persona para los cambios que son necesarios”.

Por tercios

En cuanto al perfil de personas afectadas por un TCA, la psiquatra advierte que “estamos viendo debuts en los últimos años prepuberales, lo cual antes era algo excepcional”, y llama a ser prudentes, pues “un tercio de los casos aproximadamente, sobre todo si la intervención es temprana, pueden curarse. Otro tercio va a tener una evolución relativamente desfavorable, y el último tercio diríamos que va a tener una evolución hacia la cronicidad, donde las personas van a convivir con este problema”. Además, “sigue habiendo una mayor preponderancia femenina, dependidendo del trastorno”.

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