Niega el acoso a su empleada en Ourense: “Enamorarse no es un delito”

JUICIO POR ACOSO

La mujer señala que la gota que colmó el vaso fue un correo que le envió su jefe declarándole su amor. Ahora el niega el acoso a su empleada

El acusado declara ante la jueza del Penal 1.
El acusado declara ante la jueza del Penal 1.

Una mujer acusó ayer al hombre que fue su jefe durante dos meses de acosarla cuando trabajaba para él en una consultoría. Comenzó en la empresa el 7 de noviembre de 2022 y, según la Fiscalía, desde el inicio Javier G.M. la interpeló con comentarios y preguntas sobre su vida personal usando como pretexto las sesiones de coaching. Él reconoció ayer que se enamoró de ella. Así se lo contó en un correo electrónico el 6 de enero de 2023, que el acusado calificó ayer como “un error”. En él, le confesaba que conocerla había sido algo “muy especial” para él y le estaba provocando emociones que no sentía desde hacía mucho tiempo: “Me recuerdan al año 1987 y a mi primer amor”.

También le decía que pensaba mucho en ella, que estaba continuamente en su cabeza y corazón y le pedía que si algún día ella sintiese algo parecido hacia él no dudase en decírselo. Hasta le explicó que no comía ni dormía y solo le apetecía escuchar música y pensar en ella: “Nunca tuve verdaderos deseos de darle un hijo a una mujer y a ti sí que me gustaría dártela”. Este correo fue la gota que colmó el vaso para la denunciante. La mujer explicó ayer a la jueza que el acusado nunca la trató mal, pero que empezó a hacerle comentarios que estaban “fuera del lugar en el ámbito profesional”. Al respecto, narró varias situaciones en las que se sintió incómoda, incluso humillada. En diciembre de 2022, contó, salieron los tres miembros de la empresa a tomar algo y su jefe la presentó al propietario del bar como su segunda esposa, una frase que escuchó el otro trabajador, quien señaló que lo vio “en un contexto de broma”.

En otra ocasión, explicó la denunciante, ella y su jefe fueron a tomar un café en un descanso de la jornada y apareció la mujer de este. Cuando se fue y mientras volvían a la oficina, ella relató ayer que Javier G.M. le dijo que su mujer se había marchado preocupada porque su marido trabajaba con una chica guapa y seguro que se iba a enamorar de ella. La situación le resultaba muy incómoda y por ello solicitó a su jefe el teletrabajo, el cual accedió a dicha petición. Sin embargo, todo saltó por los aires a principios de enero de 2023. El día 5, la víctima recibió una llamada de Javier G.M.. Fue testigo de la conversación una amiga de la mujer, quien contó ayer que en ella él le dijo a su empleada que fuese esa tarde a la oficina para recoger un regalo que le habría comprado.

Al día siguiente, fue cuando el acusado le envió el correo electrónico que fue el detonante de la situación, yendo la mujer a la Policía a denunciar a su jefe y fue despedida pocos días después. “Aunque parezca mentira sigo afectada porque es lo más duro que he tenido que atravesar en mi vida. (…) En un momento dado me sentí como una rata”, confesó ayer.

“Hay muchas mentiras”

El acusado negó en todo el momento el acoso: “Hay muchas mentiras”. Una de ellas, según su versión, es la contestación que le dio cuando él le confesó que estaba entrando en su corazón y en su cabeza. “La respuesta no es la que figura en las denuncias, lo que dijo fue: ‘Es una habilidad que yo tengo”, explicó. “No es un delito enamorarse”, añadió. En su derecho a la última palabra, quiso dejar claro que el despido se produjo por un tema estrictamente profesional, asegurando que él no conocía la denuncia cuando tomó la decisión. “Tenía mucho talento, pero le faltaba actitud”, aseguró. El cese fue ya juzgado por la jurisdicción social, donde se declaró nulo el despido y se obligó a la empresa a readmitirla -ella no lo aceptó- y a indemnizarla con 30.000 euros por daño moral.

Petición de penas

La Fiscalía en su escrito solicita que el acusado sea condenado a un año de prisión por un delito de acoso y a abonar a la denunciante 5.000 euros. Misma cifra que solicita la acusación particular, representada por la abogada Sandra Maranís, quien eleva la petición de cárcel hasta un total de año y medio. Por su parte, José Antonio Nóvoa, letrado de la defensa, reclamó la absolución de su cliente, señalando en conclusiones que en el correo no hubo contenido sexual y que en ningún momento se produjo un hostigamiento.

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