Niega una violación: “Había sexo a cambio de marihuana”

JUICIOS EN OURENSE

La fiscal le pide siete años de cárcel por una agresión en su casa bajo el chantaje de un vídeo

El acusado, ayer en el juicio, ante el tribunal que dictará sentencia.
El acusado, ayer en el juicio, ante el tribunal que dictará sentencia. | Xesús Fariñas

La Audiencia de Ourense dejó visto para sentencia el juicio contra J.C.B.A., acusado de un presunto delito de agresión sexual perpetrado en O Barco, por el que se enfrenta a una petición de siete años de prisión.

Los hechos se remontan al 17 de noviembre de 2023. Según el relato de la víctima, con quien el procesado mantenía una relación de amistad, el acusado lo citó en su domicilio tras enviarle por WhatsApp una captura de pantalla de un supuesto vídeo sexual suyo a modo de chantaje. El denunciante acudió a la vivienda, no sin antes advertirle por mensaje de que “no intentase nada raro y que no iba a hacer nada”. Una vez en el dormitorio, sostiene que J.C.B.A. le exigió una felación y, ante su reiterada negativa, aprovechó el sobrepeso y los problemas de movilidad para inmovilizarlo en la cama, bajarle la ropa interior y penetrarlo analmente contra su voluntad, indicándole al terminar que “fuese al baño a limpiarse”.

El inculpado negó categóricamente el uso de la violencia. En su declaración, admitió que ambos mantenían relaciones sexuales esporádicas, pero aseguró que siempre eran consentidas y que formaban parte de un intercambio mercantil mediante el cual la víctima le suministraba marihuana a cambio de sexo.

J.C.B.A. alegó que atravesaba un mal momento de alto consumo de estupefacientes y que el día de los hechos, en el que sí hubo una relación sexual, decidió romper ese “acuerdo” porque se sentía “vendido”. El acusado aseguró que el vídeo del chantaje es inexistente y atribuyó la denuncia a una venganza del denunciante ante la ruptura del pacto.

Durante su intervención en la sala, el denunciante prestó testimonio visiblemente emocionado, insistiendo en que su única motivación para desplazarse a la vivienda, ataviado simplemente con un pantalón de pijama y una camiseta, fue comprobar qué contenía realmente ese material audiovisual con el que se sentía coaccionado. Frente a esta imagen de vulnerabilidad, la estrategia de la defensa incidió en que ambos mantenían una relación previa en la que “nunca hubo enemistad”.

“Sin discusión previa”

La abogada del acusado subrayó que no existió ninguna discusión previa al encuentro, cuestionando abiertamente qué sentido tiene que en un contexto de conversación normal le hubiese agredido sexualmente”.

El cruce de versiones se trasladó también a la carga probatoria presentada durante la vista oral. La batalla legal por los mensajes llevó a la acusación a aportar 40 capturas de WhatsApp para demostrar un acoso continuado, mientras que la defensa respondió con un documento cronológico incorporado ayer para intentar probar que se trataba de una única conversación ininterrumpida y sacada de contexto.

Un agente de la Guardia Civil confirmó el estado “nervioso y agitado” del joven al acudir al hospital tras los hechos, y los forenses ratificaron la presencia de restos biológicos del inculpado y la existencia de fisuras anales compatibles con una penetración inadecuada o sin lubricación, descartando dolencias previas de ese tipo.

Con base en la coherencia de este relato y los informes médicos, la fiscal descarta que la denuncia sea espuria o vengativa. La defensa, por el contrario, insiste en que los hechos no han quedado acreditados y se ampara en supuestas contradicciones del denunciante a lo largo del proceso para reclamar la absolución.

Contenido patrocinado

stats