La nueva Unidad de Ictus de Ourense: un mes de avances, dudas y retos

MÁS PERSONAL Y FORMACIÓN

Sanidade celebra el hito asistencial para la provincia de Ourense y el personal pide más formación y recursos

El CHUO en una foto de archivo
El CHUO en una foto de archivo | La Región

La Unidad de Ictus del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) cierra su primer mes de vida consolidándose como un recurso vital para la provincia, aunque su rodaje no está exento de fricciones. Desde su apertura el pasado 1 de noviembre, este dispositivo de cuidados intermedios ha atendido a cerca de un paciente diario -la mayoría por ictus isquémicos-, saldando una deuda histórica con la sanidad ourensana. Sin embargo, tras las cifras oficiales que avalan su utilidad, conviven dos realidades: el alivio de contar al fin con una monitorización especializada y la tensión de unos profesionales que alertan de carencias estructurales y formativas.

Balance positivo

El balance oficial, presentado recientemente por el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, es inequívocamente positivo. La unidad, dotada con seis camas monitorizadas, cuatro enfermeras, dos auxiliares y dos neurólogos, ha permitido implantar guardias de Neurología presenciales las 24 horas los 365 días del año. esto garantiza la “equidad” en el acceso al sistema y evita traslados innecesarios, ofreciendo una vigilancia continua en las horas críticas del evento cerebrovascular que antes no existía.

Sobrecarga

No obstante, el primer mes también ha traído críticas. Fuentes sanitarias del hospital describen una implantación “precipitada”, comunicada con escaso margen de maniobra, lo que impidió una planificación óptima de los turnos. La principal queja radica en la formación de enfermería, que parte de la plantilla considera “insuficiente” para manejar con seguridad las escalas neurológicas complejas que requieren estos pacientes. A esto se suma el escepticismo frente a la promesa de realizar trombectomías (extracción mecánica de trombos) en Ourense el próximo año. Mientras la administración asegura trabajar en ello, fuentes médicas califican el plazo de “poco realista”, advirtiendo que el hospital carece actualmente de radiólogos intervencionistas, especialistas cuya formación es larga y compleja, y sin los cuales es inviable asumir esa técnica en 2026.

Propuestas

En este escenario, el Colegio Profesional de Logopedas de Galicia ha querido aportar una visión constructiva. El colectivo “celebra la inauguración” de la unidad, calificándola de “avance significativo” muy esperado en una provincia envejecida. Sin embargo, advierten que para alcanzar la excelencia de otras áreas gallegas, falta una pieza clave: la logopedia hospitalaria para adultos. Javier Bueno, vicepresidente del Colegio, recuerda que Ourense solo cuenta con una logopeda en el Sergas -y centrada en pediatría-, lo que rompe la cadena asistencial. El Colegio de Logopedas insiste en la necesidad de realizar cribados de disfagia (problemas de deglución) en las primeras 24 horas y valoración del habla en las primeras 48, tal como marca la European Stroke Organization para evitar complicaciones graves. Lejos de la confrontación, los logopedas ofrecen su “colaboración total para diseñar un plan que integre esta figura en el equipo multidisciplinar y garantice una rehabilitación completa desde el ingreso".

Felicitaciones

Pese a algunas reticencias, la postura del Sergas es de absoluta confianza en el despliegue realizado. Desde la administración sanitaria han defendido que los profesionales del CHUO cuentan con la cualificación necesaria para garantizar el funcionamiento “óptimo” del servicio desde el primer día. En esta línea, el conselleiro quiso zanjar dudas felicitando expresamente al equipo -desde la coordinación a la supervisión de enfermería-, subrayando que gracias a su labor el hospital ofrece ya “la mejor asistencia sanitaria con la máxima seguridad”.

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