La okupación en Ourense que el Concello no ve

CASA DE BAÑOS

Antiguos habitantes que okupaban la Casa de Baños de Ourense se refugian en el Casco Vello y la ribera del Barbaña

Las ruinas del nº2 de la rúa do Baño, donde se refugian dos personas.
Las ruinas del nº2 de la rúa do Baño, donde se refugian dos personas. | José Paz

El pasado 16 de junio, durante la celebración de las juntas de área, el gobierno municipal aseguró que no le constaban inmuebles okupados en Ourense, y que la pescadería situada en la Praza da Trinidade había sido desalojada y sellada. Ninguna de ambas afirmaciones ha resultado ser cierta y, en algunos casos, los okupas residen a muy poca distancia de los despachos de la administración Jácome.

En la propia Praza da Trinidade, los vecinos sí reconocen que hubo una operación policial de desalojo, pero la paz ha durado poco en el lugar. Una simple cadena con candado asegura la puerta de la antigua pescadería, donde se había observado tanto el trasiego de personas como el menudeo de droga.

Pasó el tiempo, y parece que han vuelto. A veces salen y entran a escondidas

Sin embargo, en menos de un mes tras el desalojo, los okupas han regresado por el mismo sitio: una ventana rota por encima del portal, tras el cual puede observarse una barricada casera para impedir entrar. Consultados por el particular, algunos de los vecinos preguntados afirman no haber sido conscientes de que el desalojo hubiera tenido lugar. “Vino hasta la Policía ahí”, explica la encargada de un comercio cercano, “pero pasó el tiempo, y parece que han vuelto. A veces salen y entran a escondidas”.

Desde que hubo el incendio de la casa de abajo (la Casa de Baños), creemos que se movieron aquí arriba

Ochenta metros en dirección a la Praza Maior, está el nº2 de la rúa do Baño, una de las casas que suele mencionarse a la hora de hablar del abandono del Casco Vello. En la ruina, que se encuentra en venta, se ha visto entrar y salir al menos a dos personas durante los últimos días. Los vecinos comentan que “desde que hubo el incendio de la casa de abajo (la Casa de Baños), creemos que se movieron aquí arriba. Yo vi dos y sí salieron. Al principio había como una cadena que bloqueaba la puerta y ahora nada. Entran y salen”.

En esta ocasión, tanto los vecinos como los propietarios de negocios afirman que todavía no se ha registrado ningún incidente. La propietaria de una librería próxima al lugan comenta que “los que vivían ahí abajo (por la Casa de Baños) en algún sitio se tenían que meter. Es como en la plazuela (la Praza da Trinidade), donde también viven”, pero “conmigo son educadísimos y no se meten con nadie”, asegura la comerciante.

La utilizan como lugar de consumo y venta de sustancias estupefacientes, además de habitarla de forma permanente

Drogas junto al Barbaña

La situación contraria se vive en la rúa Sila, a poca distancia del recién estrenado Jardín del Posío. En esa zona, un grupo indeterminado de personas han okupado una vivienda de dos pisos al final de la calle, que conecta incluso con el paseo del Barbaña. Según los habitantes de la calle “la utilizan como lugar de consumo y venta de sustancias estupefacientes, además de habitarla de forma permanente”, y como consecuencia, “la Policía ha acudido en varias ocasiones, pero no se ha adoptado ninguna medida efectiva, y eso genera mucha inseguridad”.

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