Ourense planta cara a la crisis con huerta propia

TRADICIÓN Y SOSTENIBILIDAD

Las huertas ourensanas simbolizan por un lado la tradición, y por otro la sostenibilidad en tiempos donde un conflicto militar en Oriente Medio ha ocasionado una conmoción en el mercado gallego, especialmente en el sector alimentario.

Bieito y Chus trabajando en su huerta familiar en Montealegre.
Bieito y Chus trabajando en su huerta familiar en Montealegre. | Martiño Pinal

Plantar una huerta es un acto de fe, tanto en tiempos de estabilidad como en otros de incertidumbre. Una huerta es algo más que frutas u hortalizas, es una reivindicación del arte de la espera en un mundo veloz donde todos queremos resultados instantáneos.

Nadie conoce realmente el alma ourensana si no se ha detenido a hablar con esos vecinos que se escurren el sudor para saludar, o sencillamente para ofrecer el fruto de su esfuerzo con un gesto altruísta. Pero más allá de esto, -en términos pragmáticos- una huerta en estos días en que las tensiones en el estrecho de Ormuz han generado un significativo encarecimiento de los productos alimenticios en toda España, representa un alivio económico en la cesta de la compra.

Es por esto que una huerta bien mantenida se convierte en un vehículo de ahorro, y en una apuesta por productos orgánicos que se han visto crecer milímetro a milímetro. Muchas familias ourensanas, el dinero que ahorran con esta alternativa, lo reutilizan en adquirir cárnicos, leche o huevos, o simplemente se destina a otras necesidades de consumo.

Bieito, vecino de Montealegre
Bieito, vecino de Montealegre | Martiño Pinal
Con esta huerta Ahorramos hasta 200 euros al mes, es un esfuerzo que da sus frutos”, Bieito — Bieito - vecino de Montealegre

Uno exprimenta un ahorro en la compra realmente significativo, se da cuenta de que vale la pena el esfuerzo de sachar, regar y abonar las plantas. Es ganancia por por cualquier lado que lo mires”, comenta Bieito, vecino de Montealegre que mantiene la huerta familiar en colaboración con Chus, su esposa.

Filomena, vecina de A Cuña
Filomena, vecina de A Cuña | Martiño Pinal
“Para nosotros el gran beneficio es la calidad de los productos, no hay comparación” — Filomena - Vecina de Mariñamansa

Para Filomena Fernández, vecina de Mariñamansa que tiene en su parcela, berzas, remolachas, coles y zanahorias, la huerta “es un pasatiempo útil en todos los sentidos, es una terapia personal y familiar, un esfuerzo que da sentido a la vida. Cuando estoy con mis tomates, cualquier problema pasa a un segundo plano”.

José, vecino de San Cibrao das Viñas
José, vecino de San Cibrao das Viñas | Martiño Pinal
Nuestra huerta nos ha dejado un gran saldo de salud física y mental, es increíble — José - Vecino de San Cibrao das Viñas

“Para mi señora, que es quien más se ocupa de esta huerta, mantenerla es un arte, al punto de que hemos mandado a hacer en el centro un pequeño estanque donde también criamos carpas, porque la idea es combinar lo útil con lo agradable”, confiesa José Iglesias, vecino de San Cibrao das Viñas.

Miguel Ángel, vecino de A Cuña
Miguel Ángel, vecino de A Cuña | Martiño Pinal
Esta huerta nos permite ahorrar hasta 70 euros por mes, todo suma en definitiva — Miguel Ángel - Vecino de A Cuña

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