El pederasta ourensano Martiño Ramos cumple condena en Galicia, en la cárcel de Monterroso

TRIBUNALES

El exdocente de Música ourensano Martiño Ramos, extraditado desde Cuba, ya fue clasificado en segundo grado

Martiño Ramos, a su llegada a España tras su extradición.
Martiño Ramos, a su llegada a España tras su extradición. | Policía Nacional

El pederasta Martiño Ramos ya se encuentra en Galicia. Desde finales del pasado mes de julio, el recluso cumple su condena en el centro penitenciario de Monterroso, en Lugo. Este movimiento lo sitúa a escasa distancia de Ourense, la provincia donde actualmente reside la totalidad de su núcleo familiar.

El traslado a la comunidad gallega ha sido autorizado por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias tras la preceptiva evaluación de su expediente. La junta de tratamiento ha decidido clasificar a Ramos en segundo grado penitenciario, el régimen ordinario en el que se encuentra la inmensa mayoría de la población reclusa en España y que, una vez cumplida una parte de la condena y si se dan los requisitos de buen comportamiento y evolución, permite solicitar los primeros permisos de salida.

La llegada de Martiño Ramos a la prisión lucense pone fin a un largo proceso que comenzó al otro lado del Atlántico. Ramos fue extraditado desde Cuba a España el pasado mes de abril para rendir cuentas ante la justicia española tras su sonada fuga a la isla caribeña en julio de 2025 cuando el Tribunal Supremo no dio luz verde a su recurso de casación y se hizo firme la sentencia de 13 años y media de prisión por un delito de agresión sexual continuada a una exalumna menor de edad. Nunca antes había estado en prisión preventiva, incluso cuando lo sentenció la Audiencia de Ourense.

A su llegada a la Península, su primer destino fue el centro penitenciario de Aranjuez (Madrid), donde permaneció ingresado de forma preventiva y en periodo de evaluación durante tres meses, antes de que se autorizara su traslado definitivo a Galicia a mediados de verano.

El movimiento a Monterroso responde, en la práctica, a los criterios habituales de vinculación y arraigo que contempla la legislación penitenciaria española, permitiendo al interno cumplir el grueso de su condena en un centro cercano a su familia ourensana.

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