El salto del narcotráfico en Ourense: de los narcopisos de Covadonga a las aguas del Caribe

PROPUESTA DE UN DELEGADO ESPECÍFICO

Las causas repuntan un 11% y el aumento y la complejidad del narcotráfico en Ourense llevan a la Fiscalía Antidroga a proponer un fiscal delegado específico para coordinar las investigaciones.

La droga incautada en la operación Mancuchoy Platevo-Ou que culminó esta semana con 36 kilos de cocaína incautados.
La droga incautada en la operación Mancuchoy Platevo-Ou que culminó esta semana con 36 kilos de cocaína incautados. | Cedida

Copérnico, Jail, Logan, Falopa… y ahora Mancucho-Platevo-Ou. Son nombres de operaciones policiales desarrolladas en Ourense que muestran distintas formas de actividad relacionada con el narcotráfico: desde los narcopisos hasta el transporte de grandes alijos para redes internacionales. La última operación cerrada este jueves, que se saldó con 36 kilos de cocaína intervenidos y cinco detenidos, es un nuevo ejemplo de investigaciones que no se quedan dentro de los límites de la provincia.

Esta escalada y complejidad -las causas por narcotráfico han aumentado un 11,11% en los dos últimos años, según la estadística judicial- ha llevado a la Fiscalía Especial Antidroga a proponer la creación de un fiscal delegado específico para Ourense, figura que ya opera en A Coruña y Pontevedra, y que también se solicita para Lugo (donde el repunte es del 21,31%).

Actualmente, la provincia cuenta con un “fiscal de enlace” antidroga -cargo que recae en Miguel Ángel Ruiz-, que asume también otros cometidos. El salto a la figura de delegado no supondría una dedicación exclusiva (modelo que solo se aplica en lugares con volumen extremo como Madrid o Canarias), sino por una necesidad operativa de autoridad judicial.

El actual fiscal de enlace funciona como un intermediario o punto de comunicación. En la actualidad, esta figura, según fuentes policiales, ha logrado consolidar un vínculo de coordinación muy estrecho y efectivo con la Policía Nacional, la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera (DAVA), permitiendo que prosperen las investigaciones. Sin embargo, su capacidad judicial está limitada: no puede establecer directrices de obligado cumplimiento ni unificar criterios para el resto de compañeros en los juzgados. Un delegado otorgaría esas “facultades de coordinación, decisión y mando” necesarias para hacer frente a la carga de una comunidad como Galicia, marcada por la herencia histórica del narcotráfico.

Esta necesidad local viene respaldada por la propia Memoria de la Fiscalía a nivel nacional. El documento alerta de que los mayores incrementos de causas por drogas se están dando, precisamente, en provincias que carecen de fiscal especializado.

Dotar a la provincia de esta figura permitiría liderar de forma centralizada la complejidad actual de los delitos. Según fuentes del Ministerio Público, ya no basta con incautar la droga; el éxito policial pasa hoy por rastrear el blanqueo de capitales, realizar análisis patrimoniales y seguir el dinero de organizaciones cuyos miembros operan en Ourense, almacenan en otras provincias y tienen a sus proveedores fuera de Galicia.

La dimensión “glocal”

Este diagnóstico es compartido por el ámbito académico y judicial. En un reciente encuentro organizado por la UNED en Ourense, la investigadora Clara Bañares utilizó precisamente a la provincia como el ejemplo perfecto de la dimensión “glocal” del narcotráfico gallego: redes que actúan sobre el terreno local pero mantienen tentáculos de gran alcance. Fuentes judiciales confirman que las redes gallegas están asociándose con mafias de Iberoamérica y los Balcanes (Albania).

En ese mismo foro, el fiscal Ruiz respaldó esta realidad con cifras: entre enero de 2024 y junio de 2025, el grupo antidroga de la Policía Nacional detuvo a más de 58 personas e intervino más de nueve kilos de cocaína y cerca de cuatro de heroína, además de vehículos y dinero, y alertó de la convivencia de dos mundos: un menudeo creciente a través de narcopisos o el uso de los patinetes para repartir la droga por las calles junto a estructuras de distribución cada vez más sofisticadas.

 

92 kilos en la autovía

El mapa de las últimas operaciones refleja exactamente esta doble escala. Por un lado, el combate al tráfico de proximidad ha dejado golpes como Copérnico (desarticulación de una red de heroína con puntos de venta activos 24 horas en el barrio de Covadonga y 15 detenidos); Jail (un narcopiso próximo a la antigua cárcel con cinco arrestos) o Falopa (ocho detenidos por vender cerca de colegios en Verín).

Pero, junto a estas causas, conviven operaciones de un calado mucho mayor. Así lo demuestra Logan, que permitió localizar 92 kilos de cocaína ocultos en un vehículo que transitaba por la A-52, a su paso por Verín, evidenciando conexiones de la banda de los Charlines con proveedores fuera de la comunidad, el clan de los Balcanes. En total, se incautaron 103 kilos de cocaína, 30 de hachís, además de 18 detenidos.

El exponente más extremo de esta expansión es la operación Espeto. Su principal implicado, Carlos G.M., alias Matador, vecino de Pereiro de Aguiar, acaba de ser condenado por la Audiencia de Oviedo a 19 años y medio de prisión (sentencia recurrida) por un alijo de 600 kilos de cocaína localizado en Siero (Asturias). La misma investigación permitió interceptar otros 2.000 kilos en aguas internacionales del Caribe, demostrando de forma definitiva cómo un hilo del que se tira en Ourense puede terminar desenredando una gran trama al otro lado del océano.

La cocaína y las sustancias sintéticas disparan las incautaciones en Galicia

El contexto gallego ayuda a entender la presión sobre las unidades especializadas. En 2025, se incautaron en Galicia 9.338 kilos de cocaína -un 387,61% más que en 2024- una media de 25,6 kilos diarios y más del 12% del total intervenido en España, según la Estadística Anual sobre Drogas del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).

También aumentaron las aprehensiones de otras drogas sintéticas, entre ellas el éxtasis y la ketamina. Por contra, la heroína bajó un 52,95%: 13,35 kilos en todo el 2025.

Las cantidades incautadas no permiten determinar por sí solas el volumen total de droga que circula, pero reflejan la dimensión de las investigaciones a las que se enfrentan las fuerzas de seguridad.

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