Vecinos de Alejandro Pedrosa, en Ourense, hartos de ruidos y altercados

BARRIO DE O VINTEÚN

La presencia de okupas alcanza un punto crítico en la zona, con peleas y heridos esta semana

Patio donde residen varios okupas, en Alejandro Pedrosa.
Patio donde residen varios okupas, en Alejandro Pedrosa.

La indignación vecinal en el barrio de O Vinteún alcanza un punto crítico. Los residentes se quejan de que pasan noches en vela debido a constantes altercados, gritos y problemas de convivencia protagonizados por un grupo de okupas instalados en inmuebles de la zona.

El epicentro del conflicto se sitúa en la calle Alejandro Pedrosa, especialmente en los números 17 y 19 y en la confluencia con el río Bibei. Según relatan los propios vecinos, cuando el sol se esconde comienza el calvario para ellos, especialmente a partir de la medianoche, dificultando enormemente el descanso estival al tener que mantener las ventanas cerradas pese al calor.

Empezan tódolos días sobre a 1 da mañá”, explica una de las vecinas afectadas. Las llamadas a la Policía Nacional son constantes, pero la respuesta choca contra los límites legales. “A policía ven, di que non pode facer nada e os veciños seguimos sen durmir”, relatan.

Los vecinos se quejan de la desatención: “A policía ven, di que non pode facer nada e os veciños seguimos sen poder durmir”

Los residentes denuncian que esta semana hubo una pelea “tremenda” a las dos de la mañana, a la que tuvo que acudir una ambulancia debido a que una chica sufrió un corte en el brazo.

Fenómeno continuado

El conflicto no es un caso aislado, sino el último capítulo de un problema itinerante. En el barrio existe el convencimiento de que los actuales moradores de estos inmuebles son los mismos que, hasta hace un tiempo, residían de forma ilegal en un edificio de la rúa Vicente Risco. Aquel asentamiento terminó de forma abrupta tras un grave incendio en la vivienda que, ya en su momento, levantó sospechas de haber sido provocado.

Tras la pérdida de aquel inmueble, el grupo inició un periplo por distintas propiedades vacías de la zona, empleando casas abandonadas tanto en Alejandro Pedrosa como en la avenida de Santiago. Como ya habían advertido desde asociaciones vecinales como la de Ponte Canedo, el problema no se ha solucionado, sino que simplemente se ha ido trasladando de una calle a otra. A su paso, los residentes han venido denunciando problemas recurrentes, desde la sospecha de menudeo de drogas hasta destrozos en propiedades y robo de cableado en bloques cercanos.

En la zona existe el convencimiento de que los okupas son los mismos que se encontraban en la rúa Vicente Risco

Cabe recordar que la conflictividad de este grupo ya había generado una fuerte alarma social durante la pasada ola de calor. Semanas atrás, estos individuos protagonizaron un alarmante episodio al dejar a dos perros atados y abandonados al sol en unas escaleras, con temperaturas que rondaban los 40 grados.

Ante la imposibilidad de que los servicios de protección de la naturaleza intervinieran de urgencia aquel fin de semana, fue la propia solidaridad ciudadana la que evitó una tragedia. Los vecinos tuvieron que organizarse para llevar agua a los animales, una situación que ya entonces avivó el sentimiento de profunda desprotección institucional en la zona tras varias llamadas infructuosas a las autoridades.

La consolidación de este asentamiento en Alejandro Pedrosa viene a confirmar los temores de los sindicatos policiales, que ya habían alertado de que estas ocupaciones acaban derivando en un problema social crónico.

De fondo, subyace la problemática del estado del parque inmobiliario. Desde el sector de la propiedad se ha reclamado en repetidas ocasiones la necesidad de impulsar planes municipales para controlar, conservar o demoler edificios en estado de ruina. Mientras esos inmuebles sigan abandonados por sus dueños y con accesos vulnerables, seguirán siendo el escenario de un conflicto que hoy mantiene a los vecinos de Alejandro Pedrosa sin poder pegar ojo.

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