Violó a una menor en Ourense y huyó tras un permiso para ser busero en Alemania

Joaquín Manuel O.C., penado por secuestrar y violar a una menor que regresaba a casa, aprovechó un permiso carcelario para huir a Alemania. Allí estuvo dos años hasta que lo extraditaron.

Joaquín Manuel O.C., en el juicio en la Audiencia en septiembre de 2014.
Joaquín Manuel O.C., en el juicio en la Audiencia en septiembre de 2014. | Marcos Atrio

Se esfumó sin dejar el más mínimo rastro tras disfrutar de un permiso penitenciario de tres días. No era el primero y ya había disfrutado de fines de semana en libertad con amigos y la familia en Verín. Pero, frustrado por no conseguir la ansiada concesión del tercer grado, Joaquín Manuel O.C. optó por cambiar su celda en el centro penitenciario de Pereiro de Aguiar por las largas carreteras de Alemania. Allí, el hombre que había sido condonado por secuestrar y violar a una menor de edad, se ganó la vida como conductor de autobuses. Esta vida paralela y clandestina se prolongó durante más de dos años, hasta que el proceso de extradición lo forzó a reintegrarse a la disciplina carcelaria española.

A finales de enero de 2025, ingresó en un primer momento en el centro penitenciario Madrid VI; posteriormente, el 23 de abril, fue reintegrado a la prisión de Pereiro y, en la actualidad, se encuentra recluido en las instalaciones de A Lama (Pontevedra). Ahora, sin permisos.

La compleja historia procesal de Joaquín Manuel, ciudadano de nacionalidad portuguesa, tiene su punto de partida el 14 de julio de 2012. Aquella madrugada protagonizó el secuestro a punta de navaja de una joven de apenas 16 años cuando esta regresaba caminando a su domicilio de A Valenzá (Barbadás), para después trasladarla contra su voluntad y agredirla sexualmente en una casa de Portugal.

Catorce años de condena

En un principio, la Audiencia de Ourense le impuso 14 años de privación de libertad. Sin embargo, esta pena se vio posteriormente reducida a 13, como consecuencia de la revisión de condenas propiciada por la ley del ‘solo sí es sí’.

Durante el tiempo que estuvo en la cárcel, el recluso se esforzó por proyectar la imagen de un individuo en plenas vías de recuperación. Llegó a admitir la brutalidad de los delitos cometidos e, incluso, superó con aparente éxito el exigente programa de tratamiento diseñado para agresores sexuales. No obstante, detrás de esa calculada fachada de buena conducta se escondía una profunda y creciente frustración, motivada por la negativa por parte de Instituciones Penitenciarias a concederle el régimen de semilibertad.

El punto de inflexión definitivo llegó el 24 de enero de 2023. Ese día, Joaquín abandonó su reclusión para disfrutar de un permiso ordinario de tres días. Su obligación inexcusable era reincorporarse el 27; pero, siendo plenamente consciente de sus obligaciones legales, tomó la decisión de romper todas las amarras y convertirse en un prófugo de la justicia, realizando una primera parada estratégica en Portugal.

Mientras el engranaje del sistema judicial español emitía las correspondientes órdenes de captura por la comisión de un delito de quebrantamiento de condena, el evadido ya se encontraba a miles de kilómetros de distancia. Su destino elegido fue Alemania, un país en el que consideró que la barrera idiomática y la lejanía geográfica actuarían como un escudo para garantizarle el anonimato necesario con el que empezar de cero. Y así fue: consiguió un empleo formal y se transformó, a ojos de la sociedad, en un disciplinado conductor de autobuses.

Extradición en enero de 2025

Durante más de dos años, el fugitivo logró construir y mantener una vida marcada por la estricta rutina laboral. Sin embargo, esa elaborada tapadera de ciudadano ejemplar se derrumbó de forma abrupta a finales del mes de enero de 2025. Las autoridades lograron finalmente ubicar su paradero, desenmascarar por completo su nueva vida y proceder a su inmediata detención. Meses después, el 30 de enero de 2025, el inofensivo conductor de autobuses volvió a adquirir, de manera oficial, la condición de recluso extraditado.

El viaje de retorno a España deshizo en apenas unos días el espejismo de libertad del que había disfrutado durante dos años. Pisó en primer lugar una prisión en Madrid, fue trasladado de vuelta a Pereiro de Aguiar -el mismo lugar desde el cual se había esfumado tiempo atrás- y acabó recalando en el centro penitenciario de A Lama para continuar cumpliendo su castigo, que liquidará el 29 de junio de 2027.

Una vez de vuelta en el sistema, solo le quedaba un último trámite judicial por resolver: rendir cuentas por su evasión. Ayer, ante la Sección Penal, el procesado aceptó una pena rebajada de seis meses de cárcel por quebrantamiento de condena, que le serán suspendidos. n

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