Vivir más, vivir mejor: expertos contra el reto del dolor oncológico en Ourense

PROFESIONALES DE TODA ESPAÑA

La ciudad de Ourense acoge un encuentro de especialistas en este campo con profesionales de toda España

Ana Guedella durante su intervención.
Ana Guedella durante su intervención. | Martiño Pinal

 En la provincia de Ourense el cáncer ya es la causa más frecuente de muerte entre los hombres. Detrás de ese dato hay miles de historias clínicas, tratamientos y también un síntoma que marca de forma decisiva la calidad de vida: el dolor. Precisamente para abordarlo desde la perspectiva más completa posible se celebra estos días en la ciudad la cuarta jornada del grupo de trabajo de dolor oncológico de la la Sociedad Española del Dolor y la Sociedad Española de Oncología Médica, que atrae a la ciudad profesionales de todo el Estado. La primera sesión, celebrada ayer en el Centro Cultural Marcos Valcárcel, estuvo centrada en la parte teórica.

La jefa de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario de La Princesa, Concha Pérez, subrayó que el dolor neuropático -uno de los grandes protagonistas de la jornada- es “muy frecuente en cáncer y muy difícil de tratar”. A diferencia del dolor “normal”, el que aparece tras un golpe o una inflamación, el neuropático se produce por una lesión en las vías nerviosas y se manifiesta como quemazón, descargas eléctricas o hipersensibilidad extrema al tacto. Puede deberse al propio tumor, pero también a cirugías, radioterapia o quimioterapia.

De hecho, en los largos supervivientes de cáncer el dolor crónico supera el 40%, muchas veces ligado a secuelas de los tratamientos. “Es importante diferenciar bien el tipo de dolor porque la forma de abordarlo no es la misma”, explicó Pérez, quien defendió un abordaje coordinado entre oncología, anestesia y unidades del dolor.

En ese sentido, indicó que no todo el dolor en cáncer se maneja igual y que, por ejemplo, el dolor neuropático no responde a antiinflamatorios convencionales. “Si no diferenciamos el mecanismo, es muy difícil acertar con el tratamiento”, señaló, defendiendo el uso de herramientas sencillas en consulta que ayuden a identificar si el origen es nervioso, inflamatorio o mixto.

También destacó los avances logrados en los últimos años para reducir el dolor derivado de los propios tratamientos. Las cirugías son cada vez menos invasivas, la radioterapia más precisa y los esquemas de quimioterapia se ajustan mejor a las características de cada paciente. Aun así, reconoció que queda camino por recorrer, especialmente en la prevención de la neuropatía asociada a la quimioterapia. “No siempre podemos evitar que aparezca, pero sí podemos detectarla antes y tratarla mejor”, apuntó, insistiendo en la importancia del trabajo conjunto entre oncología y unidades del dolor.

Para mejorar los tratamientos, la oncóloga del CHUO Ana Guedella incidió en la necesidad de sistematizar la evaluación. Recordó que hasta un 80% de los pacientes en fases avanzadas de la enfermedad pueden presentar dolor y que su mal control no solo afecta a la calidad de vida, sino que aumenta visitas a Urgencias e ingresos evitables. “Lo que no preguntamos, no lo tratamos”, resumió, apelando a una historia clínica estructurada que permita detectar también el denominado dolor irruptivo, esos picos intensos que aparecen pese a un tratamiento de base adecuado.

Por su parte, Brais Pérez, del Hospital Álvaro Cunqueiro, abordó el papel de los opioides, en ocasiones rodeados de estigma. Recordó que siguen siendo “una piedra angular” en el dolor provocado directamente por el cáncer, aunque no son la primera opción en todos los casos. Su uso, explicó, exige ajustar bien la dosis, vigilar efectos secundarios y contar con la implicación de los afectados. “Si el paciente confía y participa, es mucho más fácil ajustar el tratamiento”, señaló.

Las jornadas, impulsadas por Luz Cánovas, responsable de la Unidad del Dolor y jefa del servicio de Anestesia del CHUO, continúan hoy con una sesión práctica en el propio hospital. A lo largo de la mañana se trabajará con casos reales de pacientes con dolor oncológico, analizando cómo se evalúan, qué tipo de dolor presentan y qué opciones de tratamiento son más adecuadas en cada situación.

Los profesionales podrán ver de cerca cómo se aplican algunos tratamientos, como la capsaicina al 8% para neuropatías tras la quimioterapia, o cómo se recargan y ajustan bombas que administran medicación directamente para controlar el dolor. También habrá simulaciones de técnicas de estimulación y prácticas en quirófano sobre procedimientos intervencionistas.

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