La vuelta al cole desde el otro lado del pupitre, así lo cuentan los profesores de Ourense

VOCACIÓN DOCENTE

Cerca de un centenar de profesores de la provincia de Ourense inician este mes su primer curso con plaza en un centro educativo; es el caso de Lucía y Cristina, dos jóvenes prácticamente salidas de la facultad que empiezan su camino profesional en las aulas

Lucía Laranjo, nueva docente en el CEIP Plurilingüe O Ruxidoiro, en Barbadás y Cristina freire, nueva docente en el IES O Couto, respectivamente.
Lucía Laranjo, nueva docente en el CEIP Plurilingüe O Ruxidoiro, en Barbadás y Cristina freire, nueva docente en el IES O Couto, respectivamente. | Martiño Pinal

El mes de septiembre siempre huele a libros nuevos, mochilas a estrenar y reencuentros en el patio. Sin embargo, la vuelta al cole no solo se vive con nervios desde los pupitres. En la provincia de Ourense, cerca de un centenar de docentes (89) acaban de cruzar la puerta de sus respectivos centros educativos con una mezcla de vértigo e ilusión sin precedentes. Forman parte de los nuevos funcionarios en prácticas que este verano lograron superar las oposiciones.

Ese es precisamente el caso de Lucía Laranjo y Cristina Freire. Ambas son jóvenes que, prácticamente recién salidas de la facultad, han logrado lo que para muchos supone una auténtica carrera de fondo. Dejaron atrás las infinitas horas de estudio, los temarios y los tribunales para incluir en su rutina las pizarras, las tutorías y el contacto directo con los alumnos.

Instaladas ya en sus respectivos destinos, relatan cómo es enfrentarse a la realidad del aula desde el otro lado y las expectativas que tienen para los próximos meses. Se ha esfumado la incertidumbre de un futuro inestable; por delante tienen ahora todo un curso para demostrar su vocación, empaparse de la experiencia de los compañeros más veteranos y cimentar su pasión como verdaderas profesoras.

Lucía Laranjo, nueva docente en el CEIP Plurilingüe O Ruxidoiro, en Barbadás: “Tengo 22 años, pero dejaré claro a los niños que soy su profe, no una colega”

Lucía Laranjo, nueva docente en el CEIP Plurilingüe O Ruxidoiro, en Barbadás.
Lucía Laranjo, nueva docente en el CEIP Plurilingüe O Ruxidoiro, en Barbadás. | Lucía Otero

Apenas un año después de graduarse, Lucía Laranjo (Ourense, 2003) ya tiene su plaza. Este curso formará parte del equipo docente del CEIP Plurilingüe O Ruxidoiro, en Barbadás, en el departamento de Audición y Lenguaje. Aunque sabía que se había preparado a conciencia para las oposiciones, no esperaba superarlas con éxito tan pronto y, menos, acabar en un destino tan cercano. “Yo sabía que había estudiado, pero también era consciente de que el baremo de otros me podía dejar atrás”, señala.

Con su plaza en la mano, Lucía sabe que la prueba de fuego viene ahora. “Por mucho que saques un 10 en la oposición, luego llegas al centro y ahí viene el golpe de realidad”, admite, asumiendo que su responsabilidad dejará de ser aprenderse unos apuntes, ya que este curso ya tendrá niños a su cargo.

Será la profesora más joven de su centro. Sin embargo, su juventud no la frena. “Todo se trata de ir aprendiendo y, aunque lleves 20 o 30 años de profe, nunca lo tienes todo aprendido”, asegura con ilusión. Tiene claro cuál debe ser su postura frente a los alumnos para ganarse el respeto: “Tengo 22 años, pero dejaré claro a los niños que soy su profe, no una colega”.

Cristina Freire, Nueva docente en el IES O Couto: “Mi objetivo es enseñarles a los alumnos a usar las matemáticas en la vida real”

Cristina Freire, Nueva docente en el IES O Couto.
Cristina Freire, Nueva docente en el IES O Couto. | Martiño Pinal

Cristina Freire (Barbadás, 2001) ha logrado, con solo 25 años, sacarse la plaza de profesora de Secundaria. Tras completar el Grado en Matemáticas y el máster, se encerró durante dos años a estudiar. “La oposición requiere mucho sacrificio, no solo mío, también de mis padres, mi familia y mis amigos, a quienes tengo que agradecer muchísimo que me ayudaran en todo momento”, destaca. Fue precisamente su madre la que la inspiró para querer dedicarse a la enseñanza. “Llevo toda mi vida viendo a mi madre ser profe de infantil y siempre la he visto ejercer su trabajo con mucha pasión”, cuenta con emoción.

Aunque la asignatura que impartirá es una de las más odiadas por los alumnos, Cristina llega con muchas ganas y la intención de que vean los números desde una perspectiva más cercana. “A veces es algo que no conseguimos los docentes, pero mi objetivo es enseñarles a los alumnos a usar las matemáticas en la vida real”, asegura.

Aún quedan unos días para el inicio de las clases, pero ya ha podido conocer a los que serán sus compañeros. “Me trataron superbién, me integraron y desde la directiva nos enseñaron el centro”, celebra.

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