Sonia, la ourensana que escribió la vida de su padre mientras la demencia borraba sus recuerdos: “Quería que no se perdieran”
Sonia Moral quiso poner por escrito los recuerdos de su padre, Baltasar, antes de que la demencia vascular terminara de borrarlos. Durante cinco años, fue hilando su historia de vida hasta convertirla en un libro: “La tableta de chocolate”.
Cuando Sonia Moral (Guimarás, Piñor, 1976) pidió a su padre, Baltasar Moral (Soulecín, O Barco, 1942), que le hablara de su infancia, él había olvidado qué significaba aquella palabra. La demencia vascular le hacía confundir el rostro de sus hijas, lo había alejado de la vida activa que siempre llevó y comenzaba a borrar los recuerdos de su niñez.
Desde 2021, tras una operación por un problema de salud, Baltasar pasaba los días sentado en el sofá de casa frente al televisor. Aquel abril, Sonia le propuso escribir un libro sobre su pasado con la esperanza de conservar los recuerdos que todavía resistían al olvido. Y su padre aceptó. Conversación a conversación fueron apareciendo los paseos por su tierra natal, su etapa de emigración en Alemania, el regreso a Galicia y las amistades de toda una vida. Él contaba y ella escribía hasta dar forma, cinco años después, a “La tableta de chocolate”, un libro autopublicado el pasado julio, presentado recientemente en Piñor y que ya camina hacia su tercera edición.
Documentar una pérdida
“Mientras escribía, me encontré con temas duros que me afectaron psicológicamente”, confiesa Sonia, que reconstruyó la vida de Baltasar mientras era testigo del avance de su enfermedad. Escuchó sus recuerdos y los testimonios de quienes formaron parte de su vida y recorrió algunos lugares que él había visitado antes. Por eso define la obra como “una conexión entre la memoria de mi padre y la de toda una generación: una autobiografía compartida”, en la que descubrió “quién era papá detrás de papá”.
El símbolo que da título al libro, la tableta de chocolate negro -cuyo significado sólo se descubre al avanzar en la lectura- encierra, para Sonia, “la mezcla de amargura y dulzura que acompañó la vida de mi padre”. Baltasar falleció el 5 de mayo de este 2026, sin llegar a ver el la edición definitiva de la obra. Él ya no está, pero sus recuerdos quedaron recogidos en las páginas que su hija escribió para que no se perdieran.
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