Laia Molinos, madrileña en Porqueira: “Cuando estás en el pueblo no te da tiempo a acordarte del teléfono”

ENTREVISTA

Laia Molinos, madrileña de 16 años con raíces gallegas, disfruta de su segundo verano en Nocelo de San Mamede entre naturaleza, lectura, cielos estrellados y gastronomía local

Laia Molinos Puchecha.
Laia Molinos Puchecha. | L.M.P.

Laia Molinos Puchecha es una joven madrileña de 16 años con raíces catalanas y gallegas que pasará su segundo verano en Nocelo de San Mamede (Porqueira). Es una persona muy activa a la que le encanta la hípica y pasar tiempo al aire libre, aficiones que compagina en su día a día con su gran gusto por la lectura y el cine.

Pregunta. ¿Qué relación tiene con Nocelo de San Mamede?

Respuesta. Mi padre pasó toda su infancia allí. Un año sugirió que fuéramos y estuvimos de acuerdo en ir para ver cómo era el pueblo. Nos encantó.

P. ¿Qué fue lo que más le gustó cuando llegó por primera vez?

R. Los atardeceres, eran preciosos. Te veías por encima de las montañas y de las nubes; los vives muchísimo mejor que en la ciudad por la ventana. El ambiente también me gustó mucho; todo el mundo fue muy acogedor. No me conocían de nada y me acogieron superbién en las primeras fiestas. Entre la gente y lo que nos rodea, me enamoré del pueblo.

P. ¿Cuánto tiempo estuvo la primera vez?

R. Nueve días. Pasé parte del verano con mis abuelos paternos y luego me fui a Tarragona con mis abuelos maternos. En principio me quedo una semana solo porque mi padre ya empieza a trabajar, pero a lo mejor se alarga.

P. ¿Qué es lo que más le impactó al llegar aquí en comparación con la ciudad?

R. El choque de pasar de la ciudad al pueblo se me hizo raro. Al final le acabas cogiendo el gusto. El cambio de tener el supermercado al lado y conexión con todo, a estar en un pueblo en medio de la nada, te obliga a buscar maneras distintas para entretenerte.

P. Hablando de conexiones tecnológicas, en el pueblo el internet, lo justo

R. Sí, pero tampoco te acuerdas mucho del móvil porque no estás pensando en usarlo. Estás ocupado yendo a algún sitio o cogiendo la bici; no te da tiempo a acordarte del teléfono.

P. ¿Nota alguna diferencia en las noches de verano de aquí frente a las de la ciudad?

R. Sí. En la ciudad llega la noche y todo el mundo se va a casa, además hace muchísimo calor en Madrid o Barcelona. Aquí por las noches es el momento de salir. A veces vamos a ver las estrellas con Adrián y Puri, cosa que en Madrid no se puede hacer. Son pequeños detalles que te hacen querer quedarte en el pueblo.

P. ¿Lee más aquí o cuando está en Madrid?

R. Creo que leo un poco más aquí porque me siento más en el ambiente, más inspirada. En Madrid estás en la ciudad y coges el libro, pero aquí es diferente y las cosas se viven de distinta manera.

P. Ya para terminar, ¿cuál es esa comida que probó al llegar aquí y la conquistó?

R. El pulpo. Había comido pulpo en Madrid y me gustaba, pero cuando probé el de aquí en un restaurante al que me llevaron mis abuelos, me encantó. Podría hincharme a pulpo.

Contenido patrocinado

stats