La unión revive la capilla de Nocelo

ROMERÍA

Los vecinos de la aldea de Nocelo, en Porqueira, se unieron para restaurar su histórica capilla con sus propias manos. Con el apoyo del Concello, lograron revivir el templo y celebrar una romería que afianza hoy su gran espíritu de comunidad.

El campo de la fiesta que desbrozaron repleto de vecinos, con la capilla al fondo.
El campo de la fiesta que desbrozaron repleto de vecinos, con la capilla al fondo.

La pequeña aldea de Nocelo, en Porqueira, respira un ambiente de hermandad tras la jornada vivida este domingo. Durante el domingo, los vecinos se reunieron para festejar su ya tradicional romería y misa, recuperada hace apenas tres años después de décadas, un evento que trascendió lo lúdico para convertirse en un símbolo de resistencia rural gracias a la asociación detrás, “Anoce” (Asociación de vecinos de Nocelo).

El gran motivo de orgullo de este año fue la imagen renovada de su histórico templo, un logro que lleva la firma inconfundible del esfuerzo vecinal. Frente al abandono que acecha a tantos rincones rurales, los residentes decidieron remangarse y trabajar codo con codo para recuperar el corazón de su historia compartida.

El profundo cariño de la gente hacia sus raíces se materializó en un trabajo minucioso, constante y desinteresado. Según relataron los propios protagonistas del hito durante el encuentro festivo, residentes como Johnny, Paqui e Isaac fabricaron e instalaron una necesaria barandilla de seguridad, mientras que Paco asumió la compleja tarea de renovar toda la instalación eléctrica de la iglesia. “Ha habido un trabajo de los vecinos muy, muy bueno, con mucha involucración”, explicaba una de las mujeres de la aldea, encargada junto a otras compañeras de limpiar con mimo y coordinar la restauración de los antiguos santos.

Este esfuerzo colectivo ha provocado un inmenso impacto emocional, forjando de nuevo el espíritu de pertenencia. Amado Palacios, vecino de la zona, subrayó el enorme valor de estas acciones comunitarias para combatir el despoblamiento y la soledad: “La primera semana pasabas por el pueblo y no encontrabas un alma, y esto te da alegría. Es un reencuentro”. Esa misma ilusión fue compartida por todos los asistentes a la fiesta de este domingo. Elvira Andrade, otra de las incondicionales de la aldea, no ocultó su emoción al contemplar el resultado final de los trabajos comunitarios: “Botou moitos anos medio abandonado, e agora déronlle vida. Faime moitísima ilusión, paréceme fenomenal. Isto vale ouro”, aseguraba. Para completar esta revitalización social y patrimonial, el empuje de la comunidad encontró un respaldo fundamental en las administraciones públicas. El Concello de Porqueira, mediante un obradoiro de empleo de la Xunta de Galicia, se encargó de la pintura interior y de otras mejoras estéticas esenciales en el entorno del santuario. La alcaldesa, Susana Vázquez, ensalzó la buena sintonía generada durante el proceso de recuperación del templo: “Eles a verdade é que se involucran moitísimo e de isto se trata, dunha colaboración sempre entre os veciños e as institucións”. Lejos de conformarse con el lavado de cara actual, la regidora avanzó ya el gran reto pendiente para proteger el edificio de cara a las futuras generaciones: “A intención é continuar con esta remodelación o próximo ano, abordando unha actuación todavía más importante, a renovación do tellado”.

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