Adiós al verano más caluroso, el que no había sufrido ninguna generación viva de ourensanos

EL MÁS CALIENTE DESDE 1869

Ourense cierra una estación que fulminó los récords de temperatura media en el estío más abrasador de España desde 1869

Los ourensanos volvieron a las riberas del Miño, ayer, en el último día del verano, a casi 40 grados.
Los ourensanos volvieron a las riberas del Miño, ayer, en el último día del verano, a casi 40 grados. | Lucía Otero

Este miércoles arranca el otoño tras un verano de 2026 para la historia. Los datos oficiales de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) son rotundos: España acaba de vivir el estío más cálido de los últimos 157 años, sin precedentes desde al menos 1869. En este escenario inédito, la provincia de Ourense ha concentrado los registros más extremos de toda Galicia, erigiéndose como el epicentro absoluto del calor del noroeste español y sufriendo un grave déficit de precipitaciones.

El desglose del informe climatológico de MeteoGalicia revela una estación anómala de principio a fin. En cuanto a los picos térmicos diurnos, la ciudad de Ourense registró la temperatura máxima absoluta de la comunidad este verano al alcanzar 42,6 grados el pasado 4 de julio.

Récord, también de mínimas

El intenso calor irradió por toda la geografía provincial, donde otras estaciones rebasaron con holgura la barrera de los 40 grados, destacando los 42,4 grados de Remuíño (A Arnoia) y los 42,0 grados en Leiro el 18 de agosto. En zonas de montaña, por encima de los 1.000 metros de altitud, el valor máximo correspondió a la estación del Xurés (Muíños) con 37,3 grados, seguida por O Invernadeiro (Vilariño de Conso) con 35,5 grados.

Esta persistencia térmica provocó que la estación principal de la Aemet en Ourense estableciera un nuevo récord absoluto de temperatura media estacional, con 25,0 grados, superando la anterior marca de 24,9 grados que se había registrado en el verano de 2025. Asimismo, la estación de la ciudad batió su efeméride de temperatura media de las mínimas más alta en un trimestre estival, lo que se tradujo en una sucesión de noches tropicales sin precedentes en la serie histórica.

Julio, el mes más anómalo

Todo ello impulsado por un mes de junio que arrancó con una desviación de +2,6 grados sobre la media autonómica y un julio catalogado como el más caluroso desde que hay registros (+2,8 grados de anomalía), cebándose especialmente con los valles del Miño y el Sil, que soportaron las medias más altas de Galicia, entre 22,5 y 23,8 grados. A nivel nacional, la temperatura media fue de 24,5 grados, lo que supone una anomalía de +2,4 grados respecto a los valores normales.

El indicador más preocupante es la duración de los episodios de calor extremo: la Península y Baleares acumularon 61 días bajo condiciones oficiales de ola de calor, encadenando hasta cuatro alertas de este tipo. Este dato supera el anterior récord de 41 días del año 2022.

Verano muy seco

A las altas temperaturas se sumó un marcado déficit pluviométrico. Ha sido el tercer verano más seco en España desde 1961, con precipitaciones que representaron solo el 56% del valor normal. En Galicia, aunque la media autonómica acumulada fue de 94 litros por metro cuadrado (un 22% inferior a lo habitual), A Limia y la comarca de Allariz-Maceda sufrieron el mayor castigo hídrico. La estación de Monte Medo, en Baños de Molgas, registró el mínimo pluviométrico de toda la comunidad con apenas 40 litros por metro cuadrado acumulados en todo el verano. Otras estaciones del sur de la provincia, como Baltar o Xinzo de Limia, recogieron únicamente 54 litros por metro cuadrado.

Septiembre récord, con las tardes más calurosas de la historia

El calor estival se ha extendido hasta las puertas del otoño. Este septiembre ha sido el de las tardes más asfixiantes desde que hay registros. La temperatura media global de estos primeros 22 días en Ourense se sitúa en 22,08 grados. Este registro supera ampliamente los 19,5 grados de 2024 o los 19,9 de 2025, pero se coloca como el tercer septiembre más caluroso del histórico, por detrás de 2018 y 1985. El verdadero récord de este 2026 radica en el calor diurno. La media de las máximas escaló hasta unos insólitos 33,5 grados, destrozando la marca histórica de 32,1 grados de 2018. La media global no lidera la tabla gracias al contraste nocturno, ya que las mínimas han sido normales.

El umbral de 35 grados se sobrepasó en la mitad de las jornadas estivales

Una radiografía diaria de los termómetros en la ciudad ciñéndose strictly al verano astronómico --del 21 de junio al 22 de septiembre-- evidencia la brutalidad de la anomalía cálida de este año. Los registros de la red meteorológica revelan un goteo incesante de jornadas extremas que ponen cifras exactas al estío más asfixiante de la historia.

En estos 94 días de verano oficial analizados, un total de 74 jornadas superaron la barrera de los 30 grados. Esto significa que los ourensanos soportaron calor intenso en prácticamente el 80% de los días de la estación. A esto hay que sumar la absoluta falta de tregua, ya que la ciudad llegó a encadenar hasta quince días consecutivos por encima de esta marca sin conceder un solo respiro.

La intensidad de la situación se refleja de forma aún más cruda en los episodios de canícula: Ourense pasó casi la mitad del verano astronómico, un total de 45 días, instalada por encima de los 35 grados. Este horno ambiental alcanzó su punto más crítico al registrar una racha de diez jornadas seguidas superando esa temible frontera, provocando un desgaste térmico continuado sin precedentes en la climatología local.

Siete días a más de 40 grados

Romper la peligrosa barrera de los 40 grados dejó de ser un hecho aislado para repetirse hasta en siete jornadas diferentes. El techo absoluto se tocó el 4 de julio con 42,6 grados, confirmando que la urbe sufrió una ola de calor estructural, prolongada y agotadora.

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