El campo y los cultivos de invierno, sedientos de lluvia en Ourense
PEOR CAMPAÑA DE SETAS
La falta de lluvias seca manantiales y ríos, pone en riesgo viñedos y castaños y deja la peor campaña de setas que se recuerda en Ourense. Los nabos apenas germinaron, amenazando comidas típicas de la época como el lacón con grelos.
La escasez de precipitaciones golpea de lleno al sector primario. Desde el Colexio de Agrícolas de Ourense, su presidente, Pepe Paz, explicó que “o que aparentaba no inicio ser un ano climatolóxico normal, ao chegar a primavera mostrouse como unha verdadeira diáspora”.
Las evidencias sobre el terreno son claras, ya que “os nosos mananciais están secos” y “os regatos e ríos seguen mostrándonos os cantos rodados”, indica Paz. En el ámbito agrario, la situación provoca estrés hídrico en los viñedos, mientras que los castaños “apenas puideron facer medrar os seus froitos”. Además, los bosques “agostaron antes de tempo” y los cultivos de invierno están en riesgo porque “os nabos apenas xermolaron” lo que amenaza las comidas típicas caseras ourensanas como el lacón con grelos.
Frente a esta “ausencia acumulada de auga”, Paz insistió en “aprender a xestionar a auga como o ben imprescindible que é”. Para ello, propuso recuperar la “cultura da auga adaptada ao territorio” de ataño y volver a “almacenala, desviabala, regulabala e repartiala”. Como adviertió “a auga, como estamos comprobando, non se pode contar só cando falta. Hai que aprender a gardala cando sobra”.
El monte se queda sin setas
La sequía y el calor han paralizado la temporada de setas en Ourense. El sector advierte de que es el peor año que se recuerda y que “prácticamente non hai nada”. Según José Luis Rico Simal (Os Cogordos), la situación “leva anos a menos, pero tan mal como este, ningún”, hasta el punto de que “saír ao monte e atopar calquera cousa, aínda que non sexa de comer, xa case é un milagre”. Para brotar, explica Rico, “fai falta que chova tres ou catro días seguidos de forma fina, reposada e que vai reposando de maneira gradual, non tormentosa”.
Al no darse estas condiciones, la campaña suma dos meses de retraso: “La campaña, tradicionalmente empezaba en el mes de septiembre y acababa en el mes de diciembre, pues ya es noviembre y realmente no hay gran cantidad ni mucho menos”, lamenta Alejandro Mínguez (Grupo Micolóxico Galego).
El desfase costará especies tempranas: “Habrá especies como champiñóns que seguramente xa non salgan, aínda que empece ahora a chover, xa que son de inicio de tempada e non levan moi ben o frío”, incide Rico.
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