Una década, tiempo de espera para viajar en el AVE a Lisboa

ALTA VELOCIDAD ATLÁNTICA

Ni España ni Portugal podrán cumplir los plazos que fijaron para unir Vigo y la capital lusa en 2032

Obras en la U de Olmedo, que facilitará la salida de la alta velocidad portuguesa a Francia por Galicia.
Obras en la U de Olmedo, que facilitará la salida de la alta velocidad portuguesa a Francia por Galicia. | adif

No solo Oporto y Vigo están pendientes de las obras de las dos líneas de alta velocidad portuguesas por la fachada atlántica: Lisboa-Porto y Porto-Valença. También Ourense. Porque la inauguración de ese corredor y su conexión con Galicia harán posible retomar las rutas ferroviarias europeas desde Lisboa, como el antiguo Surexpreso, pero en alta velocidad, con paso obligado por Ourense. Sin embargo, a pesar de los compromisos políticos de que esas líneas estén operativas para 2033, la realidad se presenta mucho más pesimista y no será posible alcanzar ese objetivo hasta dentro de una década, en el mejor de los casos.

La clave de esa conexión entre Lisboa, Oporto y Ourense se encuentra no en los grandes proyectos que el gobierno portugués está desarrollando, sino en un pequeño tramo de poco más de ocho kilómetros de vía única que se está construyendo en Olmedo y que se conoce como la U de Olmedo. Se trata de un tramo que va a permitir que la línea de alta velocidad gallega rompa su vínculo exclusivo con Madrid, y tenga conexión directa con el corredor Norte que nos conectará con Valladolid, Palencia, Burgos y las capitales vascas y, al otro lado de la frontera francesa, Hendaya. La U de Olmedo es muy probable que esté finalizada en 2027 y operativa en 2028 para los trenes que quieran conectar Galicia con el País Vasco.

ESPAÑA Y PORTUGAL TIENEN UN DILATADO HISTORIAL DE RETRASOS EN LAS OBRAS DE SUS INFRAESTRUCTURAS FERROVIARIAS

Frente a la certeza de la obra en tierras vallisoletanas nos enfrentamos a la incertidumbre de las infraestructuras lusogalaicas. Portugal se compromete a tener operativa gran parte de la línea Oporto-Lisboa para 2032. En concreto los 243 kilómetros de trazado entre Oporto y Carregado (En la última modificación acortaron 11 kilómetros el tramo Oiã-Soure), lo que le permitirá reducir el tiempo de viaje entre las dos ciudades más importantes del país de las casi tres horas actuales a una hora y veinte minutos. Quedarían pendientes los 37 kilómetros que median entre Carregado y Lisboa, cuya conclusión se prevé para más allá de 2032. Por otra parte, entre Oporto y Valença, la línea se ha fragmentado en tres tramos cuya finalización está prevista para 2033: Valença-Braga, Porto-Aeropuerto Sa Carneiro, con una longitud de trazado de nueva construcción de 85 kilómetros conforma la primera fase. En una segunda fase, prevista para entrar en servicio más avanzada la década de 2030, se realizaría el tramo de aproximadamente 22 kilómetros entre el Aeropuerto Sa Carneiro y Nine. Portugal proyecta sus líneas de alta velocidad con un sistema muy diferente al español.

En primer lugar, utiliza la fórmula de asociación público privada en la que el contratista no solo ejecuta proyecto y obras sino también el mantenimiento y disponibilidad de los tramos objeto del contrato. Eso acorta plazos con respecto al modelo español que primero licita la redacción del proyecto y luego la ejecución de las obras, aunque tal vez los acorte mucho porque otorga un plazo de cinco años para redactar el proyecto constructivo (al que en España suelen requerir de plazos de entre 18 y 24 meses). El proyecto para montar la catenaria en poco más de 8 kilómetros de la variante exterior de Ourense cuenta con un plazo de doce meses) y ejecutar las obras en tramos de sesenta y más kilómetros, todo incluido: plataforma, catenaria, montaje de vía… Parece un objetivo muy ambicioso, si lo medimos con los plazos españoles.

La alta velocidad llegará a la Estación de Oriente de Lisboa.
La alta velocidad llegará a la Estación de Oriente de Lisboa.

Si se cumpliesen esos plazos, en 2033 sería posible viajar entre Lisboa y Vigo en 140 minutos y en tres horas y cuarenta y cinco minutos entre Lisboa y Ourense y algo menos de dos horas y media entre Ourense y Oporto. Eso si el gobierno español cumple con su parte, que es la más fácil y la que más retraso acumula desde el punto de vista administrativo, que es la salida Sur de Vigo hasta O Porriño y la prolongación desde O Porriño hasta el Miño. El cruce del Miño por un puente internacional estará a cargo de la Agrupación Europea de Interés Económico Alta Velocidad España-Portugal (AEIE AVEP).

No se puede hablar por referencias anteriores, ya que Portugal no ha concluido hasta la fecha ningún tramo de línea de alta velocidad, si será capaz de cumplir esos plazos. En líneas convencionales sus retrasos son tan habituales y dilatados como en España. Si nos atenemos a los tramos entre Vigo y Oporto, todo está en fase de estudio, a lo que tendrá que seguir la declaración de impacto ambiental y la redacción del proyecto constructivo en el tramo español antes de que se puedan licitar las obras, un trámite que no llegará hasta bien entrada la próxima década, así que difícilmente estarán operativas la salida Sur y el tramo hasta el Miño antes de una década. En la parte portuguesa poco aventajarán a la española, si acaban antes.

La alta velocidad portuguesa circulará por ancho ibérico hasta Ourense

El gobierno portugués ha decidido que sus líneas de alta velocidad se construyan para vía de ancho ibérico, aunque con traviesas polivalentes por si algún día deciden cambiar al ancho estándar. De esa manera los usuarios se irán beneficiando de la apertura de cada uno de los tramos con una significativa reducción de los tiempos de viaje e incluso la interconexión con las líneas convencionales sin necesidad de utilizar cambiadores de ancho. Es el mismo planteamiento que había hecho hace cuarenta años Abel Caballero cuando era ministro de Transportes de Felipe González, cuando se planteó la alta velocidad en España, aunque luego Enrique Barón optó por el ancho estándar. La administración ferroviaria portuguesa no contempla cambiar de ancho a corto ni medio plazo y sí el uso de trenes de ancho variable para aquellos desplazamientos internacionales que lo requieran, pasando por los cambiadores españoles, como el de Ourense, para ir a París.

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