Ourense no tempo | ¿Qué hubiera pasado si...?

LEMBRANZAS

Rafael Salgado ofrece otro viaje a través de los años con una nueva edición de Ourense no Tempo

Para facilitar que reconozcáis la zona del Couto y el estadio, se ve el campanario de Fátima cuando aún no era ni un proyecto.
Para facilitar que reconozcáis la zona del Couto y el estadio, se ve el campanario de Fátima cuando aún no era ni un proyecto. | La Región

Todos los días estamos obligados a tomar decisiones, en unos casos se acierta y en otros no tanto…

Hoy voy a continuar recordando algunos de los proyectos que se plantearon para la ciudad y que, por diferentes razones, nunca llegaron a realizarse. Con la perspectiva que da el tiempo, quizás seamos capaces de valorar si aquello fue, o no, una buena decisión histórica y urbana.

Los Cuarteles del Couto.- Hacia el año 1918, en plena crisis de la gripe española, la situación era sumamente compleja tanto en lo sanitario como en lo económico. En ese contexto, se volvieron imprescindibles los proyectos de obra pública, que generasen empleo local, dinamizaran la economía y dieran respuesta a la emergencia social del momento.

El proyecto más ambicioso se venía estudiando desde finales de 1917. Entre 1918 y 1919 estuvo cerca de materializarse e incluso en 1920 parecía que saldría adelante, pero finalmente se truncó: la construcción de un gran acuartelamiento militar en el Couto capaz de alojar a un regimiento montado.

El Ministerio de la Guerra demandaba la creación de nuevas unidades militares en Galicia, y Ourense aspiraba a no quedar relegada. Se pretendía sumar dos unidades adicionales al Regimiento de San Francisco, formando un importante núcleo militar en la ciudad.

Los datos técnicos eran claros: un Regimiento Montado de Artillería, con batallón de posición y baterías de montaña, además de un campo de maniobras cercano. Todo ello suponía una gran inversión estatal y un impulso económico notable para la ciudad.

El Ayuntamiento debía aportar terrenos próximos al casco urbano, con superficie suficiente. El Couto se convirtió en la opción principal, con propietarios dispuestos a la cesión o venta de parcelas estratégicas, lo que aceleró el proyecto.

En 1919 ya había más de 130.000 metros cuadrados comprometidos, y el Gobierno llegó a aprobar una real orden para iniciar el proyecto definitivo. Sin embargo, las presiones de otras ciudades y el debate político frenaron la iniciativa.

Finalmente, el resultado fue claro: el proyecto de los cuarteles del Couto nunca se materializó, pese a la inversión prevista y a la fuerte expectativa generada en la ciudad.

La plaza de abastos.- En 1921 surgieron nuevos proyectos relacionados con la modernización del mercado municipal, entre ellos la idea de concentrar a las vendedoras en un único espacio en la ciudad.

Se propuso inicialmente la plaza de San Marcial, pero fue descartada por la falta de espacio urbano, la estrechez de las calles y la imposibilidad de adaptar el entorno a un gran mercado central.

Posteriormente surgió una propuesta aún más polémica: la adquisición del Palacio Episcopal en la Plaza Mayor, una idea que pretendía transformar un edificio histórico en el nuevo mercado de abastos.

El planteamiento incluía incluso una compleja operación urbanística y patrimonial, con intercambios de terrenos y posibles cesiones entre instituciones religiosas y el Ayuntamiento, generando un fuerte debate político.

Se llegaron a barajar nombres de propietarios como la marquesa de Atalaya Bermeja y otras familias influyentes, además de plantear la demolición parcial de edificios históricos para ampliar la zona comercial.

El proyecto mostraba una clara intención de reconfigurar el centro histórico de la ciudad, aunque fue muy criticado por su escasa viabilidad técnica y su impacto patrimonial.

Como resultado, la idea de un gran mercado en el Palacio Episcopal quedó finalmente en el olvido administrativo y político, sin llegar a ejecutarse nunca.

Más proyectos de esos años.- En paralelo, surgieron otras propuestas como la reconversión del convento de Santo Domingo en sede judicial, incluyendo Palacio de Justicia, Audiencia y Juzgados en un mismo complejo administrativo.

También se planteó destinar el antiguo Hospital de San Roque a oficinas de Correos y Banco de España, dentro de un proceso de reutilización de edificios históricos en la ciudad.

En el Jardín del Posío se proyectó la creación de un campo de la feria en la parte alta, mientras que la zona baja se reservaba para un nuevo centro escolar público.

Por último, se llegó a plantear una transformación urbana radical: la creación de una gran zona ajardinada eliminando edificaciones entre Cervantes, Villar y Colón, lo que suponía una remodelación profunda del casco urbano.

Finalmente, solo algunas iniciativas prosperaron, como la transformación de Santo Domingo en Hacienda y San Roque en Correos, mientras otras ideas quedaron como parte de una historia urbana nunca materializada.

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