Dejen a los muertos ¡En paz!

Publicado: 01 may 2026 - 05:10
Opinión en La Región
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Han utilizado tres muertes y una tránsfuga para asaltar la alcaldía de Lugo…”. De esta guisa se despachó el aún alcalde de Lugo y, en similares términos, la líder provincial socialista de Lugo cuando esto escribo ¡Por favor, señores y señoras socialistas!, dejen de utilizar o apelar a muertes y a los muertos para esconder sus propias miserias. ¿En qué moción de censura no hubo por medio un/una tránsfuga o un grupo político que hizo las veces, cambiando de chaqueta, para invertir el mando? Y les digo más: en la provincia de Lugo, ayuntamiento de Monforte, don José Tomé Roca fue elegido alcalde por el PSOE, pero hoy ejerce el poder que le otorga la alcaldía como “no adscrito”. Nadie le votó en esa “lista” ni en esa condición. Nadie de ustedes protestó ni armó las de dios en Monforte de Lemos. ¿Verdad que no?

Que las mociones de censura son instrumentos constitucionales para exigir responsabilidades políticas al grupo de gobierno es tan evidente como que, cuando esto estoy escribiendo, Sánchez Pérez-Castejón es presidente del Gobierno de España, comenzando a serlo a través de una moción de censura. Y tras aquel salto a la Presidencia, de manera “tan ejemplar”, con división de opiniones, pros y contras, mucho se habló y más ruido se pudo hacer. Moción de censura, por cierto, que catapultó al actual inquilino de la Moncloa a la presidencia del Gobierno con el apoyo de una formación política que semanas antes ¡apoyara a Rajoy a aprobar los presupuestos! Aprobados estos no tuvo empacho a continuación en apoyar también la censura. ¡Todo muy ético!, ¿a que sí?

Si me preguntan cuánto me gusta llegar al gobierno, ya sea municipal, provincial…, a través de una moción de censura, contesto: ¡nada! Pero si se utiliza este instrumento, cumpliendo todos los requisitos legales –aun discutiendo otros valores- y sale adelante la moción… pues a gobernar toca. ¡Ah!, la primera moción de censura es aquella que acuerdan y hacen las formaciones políticas perdedoras de las elecciones cuando, tras haberlas perdido, se unen para que simplemente no gobierne la lista más votada y ganadora, aun sin haber nada que censurar, y muchas veces faltándole a la formación ganadora sólo un puñado de votos para alcanzar la mayoría absoluta. Fue exactamente lo que sucedió en Lugo con el PP, que se fue ya de entrada a la oposición, pese a ser claro ganador de las elecciones.

Informan los notarios de la actualidad que Galicia lleva trece mociones de censura en tres años, en las que participaron todos los partidos, incluso independientes. Y los tres grandes partidos votaron con tránsfugas en estas censuras. Fíjense –por ser paradigmático de lo que critican estos días, tan alborotados, los socialistas lucenses y de Galicia- en la moción de censura en Noia, que condujo al bastón de mando a un socialista a través de un tránsfuga. ¿Se armó en esta ocasión tanto rebumbio? Ahora en Lugo parece como que tal cosa es inédita y nunca se vio. Y lo justifican los y las señoras socialistas apelando a la desgracia de muertes y muertos. Tengan vergüenza política, ética y moralidad y ¡dejen a los fallecidos en paz!

Al momento de ir acabando estas letras me deriva Neme la información por la cual a los socialistas lucenses, si no le llegaba con poner a los muertos como mal en la censura, ahora, sin escrúpulos y ningún tipo de respeto, ya acusan al PP de negociar la censura de Lugo en el tanatorio. La sinvergonzonería hostil y el descrédito se apodera de la clase progre de Lugo. ¡Pero si el actual alcalde lo es por la muerte de una compañera! Y que yo sepa nadie le dijo al aún alcalde que lo era por una fallecida. ¡Dejen a los muertos en paz!, que siempre hubo mociones de censura, de uno y otro bando, sin haber fallecidos por medio a los que endilgar culpas de una censura. No todo vale para enfrentar. ¡Paz para los fallecidos!

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