Ourense resiste al calor mejor que lo esperado
12 MUERTES ATRIBUIBLES A LAS ALTAS TEMPERATURAS
El MoMo estima que la mortalidad térmica se sitúa un 91% por debajo de la media estatal
Ourense vuelve a mostrar una resistencia singular frente al calor. Aunque la provincia soporta cada verano algunas de las temperaturas más elevadas de todo el país y cuenta con una población especialmente envejecida, la mortalidad atribuible a las altas temperaturas continúa muy por debajo de lo esperado a nivel estatal.
Desde el inicio del verano, el sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, estima 12 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas en la provincia. Son siete mujeres y cinco hombres, todos mayores de 65 años. La cifra ha aumentado con el avance de la estación, pero se mantiene muy lejos de las registradas en el resto de Galicia.
A Coruña acumula 98 muertes estimadas por altas temperaturas, mientras que Lugo alcanza las 26 y Pontevedra, las 23. La provincia que registra habitualmente los episodios de calor más extremos de Galicia es, al mismo tiempo, la que presenta menos fallecimientos estimados por esta causa.
La singularidad de los datos ourensanos se entiende mejor a través de la razón de mortalidad estandarizada (RME), un indicador que corrige el efecto del envejecimiento de la población. En Ourense se sitúa en 0,09, lo que implica que la mortalidad esperada por el calor se sitúa un 91% por debajo de la media estatal.
La RME no permite establecer una clasificación directa entre provincias, ya que cada territorio se compara por separado con el conjunto de España. Tampoco implica que las 12 personas falleciesen necesariamente por un golpe de calor identificado en el certificado de defunción. MoMo analiza las muertes observadas, calcula las que cabría esperar y estima qué parte de la diferencia puede relacionarse con las temperaturas.
La responsable de Salud Ambiental de la Consellería de Sanidade, Silvia Suárez Luque, explicó recientemente a La Región que no existen pruebas suficientes para hablar de una adaptación fisiológica de los ourensanos. Sí se aprecia, en cambio, una adaptación social construida durante años: cambios de horarios, menor actividad en las horas centrales, búsqueda de espacios frescos, hidratación frecuente y especial atención a las personas vulnerables.
En todo caso, esa costumbre no elimina el peligro. Los episodios prolongados, especialmente cuando las noches tampoco ofrecen alivio, aumentan el riesgo para mayores, enfermos crónicos, bebés y personas que viven solas.
Sanidade cruza datos para activar alertas
El MoMo es uno de los criterios que utiliza Sanidade para valorar el riesgo que representan las altas temperaturas en la diferentes zonas isoclimáticas gallegas y activar sus alertas. La Xunta de Galicia combina las estimaciones de mortalidad que ofrece esta herramienta con las previsiones de MeteoGalicia y la información del sistema MeteoSalud del Ministerio de Sanidad. También tiene en cuenta la duración de los episodios y las temperaturas nocturnas, ya que la falta de descanso térmico dificulta la recuperación del organismo.
Cuando los distintos indicadores anticipan una situación de riesgo, la administración gallega difunde avisos y recomendaciones, normalmente con un día de antelación, y alerta a los servicios sanitarios ante un posible aumento de las consultas o de los ingresos. La vigilancia se centra especialmente en los diferentes gurpos de riesgo, ya sea por edad, estado de salud o ocupación. El objetivo es actuar antes de que las temperaturas tengan consecuencias graves y adaptar la respuesta sanitaria a la intensidad y duración previstas.
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