La provincia de Ourense despide a sus cigüeñas hasta el año que viene

18 POLLOS

El final del verano deja atrás meses de vuelos, crotoreos y nidos llenos de vida de cigüeñas en Caldelas, Trives, Manzaneda y Río. Diez nidos productivos y 18 pollos resumen una temporada marcada por el contraste entre pueblos, tejados o árboles

Una cigüeña y su pollo en el nido
Una cigüeña y su pollo en el nido | Nancy Blanco

El verano se acaba y, poco a poco, las cigüeñas comienzan a cerrar su temporada en la montaña oriental ourensana. Sobre iglesias, árboles, edificios y hasta una chimenea, los nidos de Castro Caldelas, Trives, Manzaneda y San Xoán do Río dejan este año una fotografía llena de contrastes.

El balance es de 10 nidos productivos y 18 pollos confirmados. La mayor parte se concentra en A Pobra de Trives, que se convierte en el gran núcleo reproductor de la zona, con ocho nidos productivos y 15 pollos. Son datos estudiados gracias al seguimiento de la asociación Amigas das Cegoñas, que lleva a cabo un censo y monitorización cada temporada.

Allí, las cigüeñas han elegido un pequeño rincón del casco urbano. En apenas 300 o 400 metros se suceden los nidos de la Casa do Concello, la iglesia del Santo Cristo de la Misericordia, la capilla de Santa Leonor y los árboles de los jardines de la casa de la marquesa. A ellos se suma el nido de San Lorenzo.

Situación en Manzaneda, San Xoán do Río y Castro Caldelas

En Manzaneda, otro nido, situado en pleno casco urbano de la villa medieval, ha sacado adelante tres pollos. Y en Freixo, en San Xoán do Río, un nido instalado en la chimenea de una vivienda permanece ocupado y continúa en seguimiento.

La historia es distinta en Castro Caldelas. El municipio, que llegó a registrar hasta tres nidos activos, cuenta esta temporada con una única pareja, instalada en una farola. No hay pollos confirmados después de una puesta que no salió adelante, aunque no se conocen las causas.

También queda pendiente el futuro del tradicional nido de un castaño monumental. El crecimiento de las ramas ha cerrado el acceso al interior de la copa y dificulta el aterrizaje de las aves. A esto se suma la retirada de otros intentos de nidificación en tendidos, farolas y estructuras urbanas.

La montaña también marca su propio ritmo. Según los datos recogidos por la red local de ciencia ciudadana, las puestas se producen entre 10 y 12 días más tarde que en A Limia o Maceda, en consonancia con las condiciones térmicas y la altitud de estos territorios.

Ahora, tras meses de intenso crotoreo, los nidos empiezan a quedarse en silencio. Algunos, después de haber visto crecer a sus pollos; otros, esperando una nueva oportunidad la próxima primavera. Porque cada nido cuenta una historia distinta y este año, en la montaña oriental, esa historia deja 18 jóvenes cigüeñas listas para emprender el vuelo.

Contenido patrocinado

stats