El retorno estival a los pueblos estresa servicios básicos en la provincia de Ourense

Un verano al límite: concellos de la provincia de Ourense poco poblados en invierno afrontan enormes dificultades para garantizar servicios como el agua, la sanidad, seguridad y regulación del tráfico al ver multiplicados sus habitantes

La Batucada de Verín el pasado año, uno de los eventos más multitudinarios del verano.
La Batucada de Verín el pasado año, uno de los eventos más multitudinarios del verano. | Miguel Ángel

El verano ha abierto oficialmente el telón y aunque quedan aún varias semanas para la temporada alta, los concellos ourensanos ya se preparan para ver como su población se dispara y con ello se tensionan buena parte de los servicios municipales.

Tanto los turistas, como principalmente los ourensanos que echaron raíces fuera y regresan en verano a su pueblo, dan vida a un rural que en invierno se vacía. Pero este desembarco también implica un esfuerzo extra para los consistorios, que tendrán que destinar presupuestos y partidas especiales para reforzar unos servicios que, en la época estival, se quedan escasos con los recursos habituales que operan el resto del año.

Más pronunciado cuanto más rural

Esta situación se ceba especialmente con los municipios más rurales y que, por lo tanto, tienen menos recursos. Abastecimiento de agua, recogida de basuras, conciliación familiar o cultura son algunos de los servicios que los alcaldes ourensanos se ven obligados a ajustar en julio y agosto para que ningún vecino o visitante se quede al margen. Como si se tratara del milagro de los panes y los peces, algunos municipios ourensanos triplican (y hasta sextuplican) su población durante los meses de verano.

Es el caso de San Xoán de Río. Si durante el año su población ronda los 500 habitantes, en la época estival se multiplica fácilmente hasta los 3.000, gracias en buena parte a los emigrantes retornados. “Somos un dos concellos de todo rural galego que máis crece porcentualmente no verán. Hai pobos que pasan de 10 habitantes a 100 e ao final resulta un pouco caótico porque cámbianos por completo todo o que é a recollida de lixo ou o abastecemento de agua”, señala Xosé Miguel Pérez Blecua, alcalde de San Xoán de Río.

En su caso, la conciliación familiar es el recurso en el que más notan el esfuerzo extra en esta época: “Durante o ano temos 12 nenos no municipio e agora para o verán xa hai máis de 80 rapaces apuntados ós campamentos”, apunta el regidor municipal, quien además reclama algún tipo de registro de la población de verano en los concellos para facilitar el reparto de los recursos.

Número de habitantes duplicado

Según los datos del Ministerio de Política Territorial, hay 28 localidades de la provincia (prácticamente una de cada tres) que, al menos, duplican su número de habitantes en los meses de junio a septiembre.

El Concello de A Teixeira también constata que en julio y agosto la población se duplica en la zona, en base a los datos obtenidos del consumo de agua y la recogida de basuras. “A partir de xullo xa nos vemos obrigados a pedirlle a Deputación que o servizo de recollida de lixo se realice dúas veces por semana, e non unha como é habitual“, apunta el alcalde del municipio, Xosé Vázquez.

Por otro lado, los concellos ourensanos también se verán obligados a reforzar sus servicios culturales y de ocio de cara a las fechas estivales. Los conciertos y el cine al aire libre son una tónica habitual en el rural de la provincia, a lo que hay que sumar las tradicionales fiestas populares que congregan a vecinos de siempre con retornados y visitantes.

Marta Nóvoa, alcaldesa de San Cibrao das Viñas: “Nosotros tenemos este problema todo el año”

Esta coyuntura de incremento poblacional no es nueva para la mayor parte de los concellos que conforman el área metropolitana. “Nosotros este problema lo tenemos durante el año”, señala Marta Nóvoa, alcaldesa de San Cibrao das Viñas. Las cifras oficiales marcan que el municipio cuenta con 5.718 habitantes, pero la cantidad real es mucho mayor: “Somos un concello en el que mucha gente de la ciudad tiene su segunda residencia y además recibimos cada día casi 14.000 trabajadores”, apunta Nóvoa.

En este sentido, señala que para un Concello es muy diferente tener 5.000 habitantes que 6.000. “Las partidas presupuestarias del Estado cambian mucho según el número de habitantes”, explica la regidora, quien estima en cerca de un millar el número de habitantes que residen habitualmente en el municipio sin estar empadronados. Una situación que se repite en todo el área metropolitana, donde residen cerca de 5.000 ciudadanos más de los que están censados en el padrón municipal.

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