Más de tres millones de litros al día siguen sin aprovecharse en Ourense
15 AÑOS DE PARÁLISIS
El potencial urbano choca con una ordenación municipal obsoleta y el fiasco de macroproyectos
El despegue inversor en la provincia contrasta con la parálisis de 15 años que arrastra la ciudad. Desde la apertura de la piscina de As Burgas en 2010 —clausurada desde hace seis años y medio—, la ciudad no ha estrenado ninguna infraestructura termal. Cada día se vierten al río Miño 3,5 millones de litros de agua a más de 50 grados sin aprovechamiento alguno. Este desperdicio es el reflejo de un cuarto de siglo de maquetas y promesas que naufragaron.
La ausencia de un Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) actualizado sigue siendo el principal escollo urbanístico para desarrollar los 12 focos urbanos de la ciudad, dentro de un catálogo provincial que documenta 56 surgencias.
La nómina de proyectos fallidos acumula sonados fiascos. El más grave ocurrió en 2005 en el Xardín das Burgas, cuando las catas de un aparcamiento pincharon el acuífero y secaron temporalmente las fuentes históricas. Tampoco prosperaron la reconversión de la vieja cárcel de Progreso, el hotel del Pazo Provincial o la piscina anunciada por el Concello en el sótano de la Plaza de Abastos.
En este contexto de frustraciones, la única iniciativa urbana que mantiene su tramitación activa es el Hotel Balneario de As Caldas, donde el grupo Ibereólica levantará un complejo de cinco estrellas a orillas del Miño.
A las trabas urbanísticas se suma la falta de una red de prescripción médica. Expertos del campus universitario de Ourense advierten de que la provincia ha priorizado el uso recreativo de “poza” frente al aprovechamiento clínico de cada caudal, como el litio de Monterrei para la salud mental, el azufre de Partovia para la psoriasis o As Burgas contra la fibromialgia.
Este modelo choca con el patrón portugués de villas como Chaves o Vidago, donde el termalismo está integrado en la sanidad pública con pautas de estancia de hasta nueve días. Ante las dificultades en la ciudad, la Fundación San Rosendo ha reorientado sus inversiones al ámbito sociosanitario, adaptando 38 habitaciones en Arnoia para estancia terapéutica y proyectando una residencia de 100 plazas adyacente al balneario de Caldeliñas en Verín.
En el marco normativo, la Dirección Xeral de Minas de la Xunta mantiene un registro oficial de 64 declaraciones mineromedicinales en la provincia. Entre las últimas concesiones están las del Seminario, Hotel Oca Vila de Allariz, O Baño en Bande, Cortegada o el Colegio Josefinas en la ciudad. Actualmente, la administración autonómica tramita media docena de expedientes, como la solicitud de ampliación de As Caldas al nuevo sondeo o la de la Fundación San Rosendo, en Pozo do Río, en la antigua estación de autobuses, cuyas catas se han realizado en los últimos tiempos.
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