Emilio García, catedrático de Historia del Cine: "Ribadavia sorprendió por tener tres salas de cine durante años"

ENTREVISTA

Emilio C. García Fernández vuelve a Ribadavia para presentar este viernes su nuevo libro "Viaje cinematográfico por Galicia. Una retrospectiva emocional (1896-1939)"

Imagen de Emilio C. García Fernández.
Imagen de Emilio C. García Fernández.

Emilio C. García Fernández vuelve a su villa natal, Ribadavia, para presentar este viernes a las 19,00 horas en el Museo Etnolóxico su nuevo libro “Viaje cinematográfico por Galicia. Una retrospectiva emocional (1896-1939)”, en el que hace un exhaustivo trabajo de investigación sobre los comienzos del cine.

Pregunta. En este libro realiza un censo de la actividad cinematográfica en Galicia en esos años ¿De cuántas películas estamos hablando y qué tipos de producciones?

Respuesta. Si contemplamos todo el conjunto de producciones podemos alcanzar un listado de casi cuatrocientas películas, sabiendo que se trata de trabajos realizados por operadores autóctonos y otros llegados de fuera de Galicia. Los formatos que se censan, por así decirlo, son tomas de vista, reportajes, documentales, cine industrial y publicitario y películas de ficción.

P. ¿Qué importancia tienen los primeros rodajes para situar a Galicia dentro del nacimiento del cine en España?

R. Hasta la década de 1980 las referencias sobre la industria cinematográfica española se centraban en lo que se había hecho en Barcelona, Valencia y Madrid. A partir de los primeros años de esa década comienza a surgir estudios sobre la historia del cine en las regiones españolas. Precisamente mi “Historia del Cine en Galicia (1896-1984)” se convierte en la referencia gallega para que posteriormente surgieran notables trabajos que ofrecieron un paisaje mucho más completo de lo que se hizo a lo largo de los años. Galicia, sin duda, ocupa un lugar relevante en la historia del cine español.

P. La llegada del cine sonoro marcó un antes y un después. ¿Cómo afectó ese cambio?

R. Tanto a nivel nacional como internacional la implantación del cine sonoro removerá las estructuras de la industria del cine. En Galicia llega de la mano del empresario Isaac Fraga. El primer estreno “sonoro y parlante” se realiza el 14 de marzo de 1930 en la sala que tiene el empresario carballinés en Vigo, el Tamberlik. A partir de este momento estas y otras películas circularán por las salas que van disponiendo de los nuevos equipamientos necesarios, de elevados costes para la gran mayoría.

P. ¿Qué recuerdos conserva de los tres cines que tuvo Ribadavia, Principal, España y Río y cómo influyeron en su vocación investigadora?

R. Tuve la gran suerte de poder disfrutar de las tres salas a lo largo de mi vida. En ellas aprendí cómo se lleva un negocio de estas características, cómo se proyectaban las películas en una época histórica para los operadores de cabina y qué trabajos generales se hacían en los mismos (barrer y limpiar la sala, colocar carteles y fotos en las carteleras, repartir programas de mano por la calle para animar a los vecinos a ir a ver una película, etc.). Sin duda, estar tan vinculado al Cine España fue un revulsivo tremendo para no sólo “ver cine” sino interesarme por su historia industrial y creativa.

P. ¿Cree que esta cultura del cine explica el carácter cultural de esta comarca?

R. Ribadavia sorprendió especialmente por disponer de tres salas de cine durante muchos años. A la villa llegaron numerosas personas procedentes de los pueblos cercanos para disfrutar de los estrenos cinematográficos. Los dos días de feria al mes y otros acontecimientos locales animaron las sucesivas visitas a la capital de la comarca. Si a esto le unimos la importancia que la banda La Lira siempre tuvo por toda Galicia y España, la existencia de la Agrupación Cultural Abrente desde finales de la década de 1960, y sus posteriores muestras de teatro, etc., podemos entender que la dinamización cultural de la villa fue creciendo con los años.

P. Todavía hoy conservamos un cine rural, en Leiro

R. El cine rural se fue apagando con el tiempo cuando el consumo de imágenes comenzó a democratizarse e invadir el hogar familiar. La existencia hoy del cine en Leiro, gracias al empeño y dedicación de Ernesto Romero, y en otros municipios gallegos, gracias por ejemplo a la empresa Baños Films, es un reto que permite con gran esfuerzo mantener viva la llama del cine en pantalla, todavía demandado por muchos ciudadanos.

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