ARTE SOSTENIBLE
Ribadavia abre su taller para transformar residuos en arte
ARTE SOSTENIBLE
Donde unos ven cápsulas de café vacías, otros encuentran una obra de arte; donde sólo queda la tela de una camiseta vieja, puede brotar una flor. La Feira ReVive de Ribadavia lleva siete años demostrando que muchos objetos que acaban en la basura merecen una segunda oportunidad si se miran con creatividad. Se trata de resignificar esos materiales.
El suprarreciclaje -el proceso de transformación de residuos en nuevos productos de mayor valor ecológico- es el eje de este evento, que ayer inauguró su nueva edición y que hoy celebra su última jornada. En ella, treinta puestos de emprendedores y artistas artesanos demostraron cómo convertir materiales aparentemente inservibles en piezas únicas. Detrás de la iniciativa está la colombiana Carolina Atuesta, que llegó a Ribadavia en 2019. “Yo vengo de Latinoamérica, donde hay otras necesidades y existe lo que llamamos rebusque, que surge de la invención: reutilizar algo porque se te ocurre darle otro uso”, explica. A su llegada a Galicia, cuenta, no conocía eventos dedicados específicamente a “utilizar el ingenio para conocer las posibilidades creativas de otros materiales descartados”, una ausencia que la animó a poner en marcha ReVive, que comenzó como una propuesta relativamente pequeña y que hoy reúne a un público diverso en torno a una agenda cultural renovada cada año.
Atuesta impartió ayer un taller de creación de flores con tela reciclada. La belleza de los pétalos artificiales y el concepto que hay detrás de su elaboración captaron la atención de varios asistentes de distintas edades. Carolina Gabaldón, de 31 años, decidió participar al ver las flores de tela colocadas sobre un vasito. “Me tengo que apuntar”, pensó. Lúa Berrocal y Dayla Fernández, ambas de 12 años, también se animaron por las posibilidades de repetir la experiencia en casa: “Al aprender a hacerlas ahora, podremos hacerlas otra vez en otro momento”.
El proceso para dar vida a estas flores es muy sencillo. “Solo hay que recortar trozos de tela vieja, de unos ocho por veinte centímetros aproximadamente, y después ir haciendo dobleces que se pegan alrededor de un palito hasta formar la flor”, explica la maestra. Una vez terminadas las flores de papel, se decoran con pequeñas piedras que se fijan con puntos de silicona y se colocan en botellas recicladas que sirven de floreros y pueden incluso impregnarse de fragancia para utilizarlas como difusoras de aroma.
“Me gustan mucho las manualidades. Vi las flores de tela en un vasito y me dieron ganas de apuntarme”
“Me daba mucha curiosidad saber cómo se podían hacer flores a partir de telas”
“Es muy bonito aprender a hacer flores así y poder repetirlas otro día por mi cuenta”
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