LEGADO Y SABOR SEFARDÍ
Ribadavia recupera sus dulces sefardíes y una tradición ligada a su historia
LEGADO Y SABOR SEFARDÍ
El legado sefardí de Ribadavia no está sólo en sus calles, sus casas y la historia de la antigua judería sino también en la tradición repostera. Durante años la Tafona da Herminia y sus dulces hebreos eran una parada habitual para quienes recorrían la zona histórica, y una forma de acercarse a una tradición repostera que hoy resulta difícil de encontrar. Ese vacío está cubierto ahora por La Tahona del Camino, un establecimiento que recupera la repostería sefardí y que además quiere transmitir esta tradición al público.
Así, en el marco de las Jornadas Europeas de la Cultura Sefardí que se celebran en Ribadavia se incluirá el próximo lunes 12 de octubre un obradoiro dedicado a la elaboración de estos dulces, conectando la historia de la comunidad judía con la tradición gastronómica.
“Os doces sefardís son unha tradición moi importante para Ribadavia, porque son unha maneira máis de manter viva e presente a nosa cultura sefardí e de seguir transmitíndoa ás novas xeracións”, destaca la edil de Turismo, Yolanda Gómez, quien recuerda que “hoxe en día non é doado atopar este tipo de doces, polo que é moi importante que esta tradición non se perda e que se siga elaborando e transmitindo”.
Ese es el objetivo de La Tahona del Camino, un proyecto que nacía en el marco de la iniciativa Vilas Vivas para dinamizar la zona histórica, en el que se ofertan productos típicos de la repostería hebrea como pastas de tajini de sésamo y jengibre, el strudel de manzana, el rollo de canela o las galletas de ghorayaba. También prepara dulces vinculados al calendario y a la tradición judía, como la torta de frutos secos y miel, el mamoul, la baklavá o las hamantashen.
Detrás de esta recuperación está Chema da Pena, de 71 años y de origen judío. Su relación con la repostería comenzó mucho antes de abrir La Tahona. Su madre, María del Carmen, y su tía Teresa fueron quienes le acercaron desde niño a los fogones y a los recetarios. “Ya desde pequeño había visto a mi madre y mi tía cocinar y me metí de lleno en sus costumbres”, relata. Su madre conservaba un antiguo libro de recetas, al que Chema fue sumando después otras elaboraciones descubiertas durante sus viajes y en su relación con comunidades judías. De ese recorrido conserva hoy entre 20 y 30 recetas.
La posibilidad de trasladar ese conocimiento a un establecimiento llegó con Vilas Vivas y con el vacío que había dejado la Tafona da Herminia. “Como cerró la Tafona da Herminia y apareció la oportunidad de contar con un local gracias a Vilas Vivas, me decidí y fui de los primeros en sumarme al proyecto”, cuenta.
La respuesta de los visitantes ha sido buena. Por La Tahona pasan turistas que recorren la judería, grupos vinculados a comunidades judías y visitantes de otros puntos de Galicia, especialmente de las Rías Baixas. Entre sus elaboraciones, las que más salida tienen son “las pastas de tajini Y el strudel de manzana”. Pero su trabajo no se limita a los dulces sefardíes. También ha recuperado dos productos ligados a la tradición repostera de Ribadavia, las rosquillas de anís y los almendrados. “Eran popularmente conocidas las rosquillas de anís y los almendrados y los he recuperado”, explica.
El obradoiro de las Jornadas Europeas de la Cultura Sefardí permitirá ahora compartir parte de este conocimiento culinario. Chema da Pena será el encargado de impartirlo el lunes, de 10,00 a 14,00 horas y está abierto el plazo de inscripción.
El obradoiro tiene un objetivo claro: “A idea é que máis persoas poidan coñecer estes doces e aprender a facelos e que poidamos coñecer de primeira man as tradicións que forman parte da identidade de Ribadavia”, destaca la edil.
La Tahona del Camino ocupa ahora el vacío que dejó la Tafona de Herminia, durante años una parada habitual para quienes recorrían la judería de Ribadavia. Su historia con la repostería sefardí comenzó en 1990 casi por casualidad, cuando el Centro de Estudios Medievales la invitó a instalar un puesto de dulces para ambientar un concierto de música sefardí.
Herminia comenzó a reunir recetas de dulces hebreos que le llegaban desde distintos lugares del mundo, algunas escritas incluso en sefardí, y a elaborarlas en su horno de leña. Mamul, bocadiños de almendras y dátiles formaron parte de una oferta que acabó convirtiendo su tahona en una referencia de la repostería sefardí.
Tras su jubilación, Herminia guardó sus recetarios como herencia para sus hijos y nietos.
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