La alimentación, clave para los centenarios

TRADICIÓN Y CIENCIA

Los productos locales, la dieta atlántica y el consumo de alimentos ricos en Omega-3 forman parte de los hábitos asociados a la longevidad en Galicia.

Una persona mayor descansa en un banco.
Una persona mayor descansa en un banco.

Hablar de longevidad en Galicia es hablar de una forma de vida en la que la alimentación ocupa un lugar protagonista. Los centenarios gallegos han crecido siguiendo un modelo nutricional basado en productos locales, de temporada y de gran calidad, una tradición que hoy la ciencia reconoce como uno de los pilares del envejecimiento saludable.

Desde Ourensividad, médicos y nutricionistas trabajamos para poner en valor este patrimonio alimentario, acercando a la población los beneficios de la dieta atlántica mediante recetas sencillas inspiradas en la cocina tradicional de nuestras abuelas y elaboradas con alimentos de proximidad. Porque la longevidad no depende de un único alimento milagroso, sino de un estilo de vida en el que la calidad de los productos y el equilibrio nutricional marcan la diferencia.

Uno de los grandes valores de la alimentación gallega es la excelencia de sus productos, muchos de ellos amparados por sellos europeos de calidad que garantizan su origen, tradición y método de elaboración.

En Ourensividad apostamos especialmente por los alimentos con Denominación de Origen Protegida (DOP) y las Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG), figuras que reconocen la autenticidad y calidad de numerosos productos gallegos. La Denominación de Origen Protegida (DOP) distingue aquellos alimentos cuya calidad y características están directamente ligadas al territorio donde se producen. Todo el proceso -producción, transformación y elaboración- se desarrolla en la zona geográfica de origen.

La Indicación Geográfica Protegida (IGP) identifica productos cuya reputación o alguna de sus cualidades están vinculadas a un territorio concreto, aunque no todas las fases de producción deban realizarse en él. Por su parte, las Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG) reconocen alimentos elaborados siguiendo métodos tradicionales o con ingredientes característicos que forman parte de nuestro patrimonio gastronómico.

Todos estos productos pueden identificarse fácilmente en el mercado gracias al sello oficial de la Unión Europea que aparece en su etiquetado, garantía de autenticidad y calidad. Los estudios científicos coinciden en señalar que la dieta atlántica constituye uno de los modelos alimentarios más saludables de Europa. Basada en el consumo de pescado, verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva, frutas y frutos secos, aporta una elevada concentración de nutrientes con efecto antioxidante y antiinflamatorio.

Precisamente, uno de los componentes más destacados de esta dieta son los ácidos grasos Omega-3, relacionados con una mejor salud cardiovascular, cerebral y cognitiva, además de contribuir al control de la inflamación asociada al envejecimiento.

Pescado

En la alimentación de los centenarios gallegos el pescado ocupa un lugar privilegiado como principal fuente de Omega-3. Sin embargo, existen otros alimentos cotidianos que también aportan estas grasas saludables y que, en muchas ocasiones, forman parte de la dieta habitual casi sin ser conscientes de ello.

De esta forma, podemos encontrar cuatro alimentos especialmente ricos en Omega-3 que se encuentran presentes en la dieta atlántica que consumen de una manera habitual nuestros centenarios: El aceite de oliva es la grasa culinaria por excelencia de la dieta atlántica. Aunque no es la fuente con mayor concentración de Omega-3, su consumo diario lo convierte en un aliado fundamental para la salud.

Nuestros centenarios no solo lo utilizan para aliñar ensaladas o preparar vinagretas, sino también en la elaboración tradicional de panes, galletas, bizcochos y otras recetas caseras, sustituyendo otras grasas menos saludables. Entre los frutos secos, las nueces destacan por su elevado contenido en Omega-3, además de aportar fibra, proteínas vegetales, calcio, magnesio, potasio y vitaminas del grupo B.

Son un alimento muy presente en la alimentación tradicional gallega y pueden incorporarse fácilmente a ensaladas, panes, repostería casera, salsas o simplemente consumirse como tentempié saludable.

La avena es uno de los cereales integrales con mayor interés nutricional. Además de aportar pequeñas cantidades de Omega-3, es rica en fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales que favorecen la salud digestiva y ayudan a mantener niveles adecuados de colesterol.

La versatilidad de este cereal integral permite incorporarla al desayuno en forma de porridge o muesli, así como en panes, galletas, batidos o recetas tradicionales adaptadas a una alimentación saludable.

Las semillas de lino constituyen una de las fuentes vegetales más importantes de ácido alfa-linolénico (ALA), precursor de los ácidos grasos DHA y EPA, esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. Además de su riqueza en Omega-3, destacan por su contenido en fibra, proteínas vegetales, calcio y otros minerales. Su incorporación a yogures, panes, cereales, galletas o masas caseras es una forma sencilla de aumentar el valor nutricional de la dieta diaria.

Tradición y ciencia

La alimentación de los centenarios gallegos demuestra que la longevidad se construye día a día con hábitos sencillos, productos de calidad y recetas heredadas de generación en generación. La dieta atlántica representa mucho más que una forma de comer: es un modelo de vida que combina tradición, proximidad y evidencia científica.

Desde Ourensividad seguiremos recuperando ese conocimiento gastronómico, adaptándolo a la cocina actual y poniendo en valor los alimentos gallegos con sello de calidad, convencidos de que preservar nuestras tradiciones alimentarias es también una manera de cuidar la salud y favorecer un envejecimiento activo y saludable.

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