Equilibrio hídrico
Vida OurenSana
Cuando se habla de equilibrio hídrico, se refiere al balance de agua en nuestro organismo, el cual necesita mantenerse en un rango de normalidad para no poner en peligro a nuestra salud.
Un adecuado equilibrio hídrico favorece nuestra salud general: los líquidos son necesarios para la contracción muscular para mantener sanas la piel y las mucosas. Cuando mantenemos bien hidratados los tejidos, nos aseguramos de que estarán fuertes para protegernos frente a agresiones externas como virus, bacterias o moléculas contaminantes presentes en el ambiente.
El agua forma parte de un elevado porcentaje del peso corporal. Su absorción y reparto, junto con los mecanismos de pérdida y expulsión, determinan el equilibrio hídrico en nuestro cuerpo, que es la diferencia entre la ingesta y la producción endógena del agua junto con las salidas de nuestro organismo a través de la sudoración, orina, heces y respiración.
Hay que sumarle que la temperatura ambiente y la actividad física también conllevan una pérdida de agua adicional.
A través de la piel y la respiración, en parámetros normales, perdemos cerca de 750 ml. al día. Por la orina, podemos perder alrededor de 1,5 litros a 2 litros de agua, de 100 a 200 ml. en las heces y de 150 ml. a 250 ml. en la transpiración normal. Es una cantidad que, por defecto, nuestro cuerpo, expulsa en procesos corporales día a día. Sabiendo esto, conozco a mucha gente que bebe muy poca agua. De hecho, terminan bebiendo cuando realmente tienen sed y eso no deja de ser un síntoma de deshidratación corporal.
Tenemos que beber sin síntomas de sed. Atendiendo de nuevo a parámetros normales, deberíamos ingerir de 1,5 a 2,5 litros diarios y estoy por apostar que un gran porcentaje de gente que está leyendo estas líneas no cumple estos requisitos hídricos.
Cuando la reposición de agua no compensa la pérdida, estamos hablando de deshidratación. Es un término que tiene un impacto muy negativo sobre la salud y sobre el rendimiento físico.
Dependiendo del porcentaje de pérdida de agua podemos sufrir diferentes alteraciones:
- Porcentaje de pérdida del 2%: descenso de la termorregulación (capacidad corporal de mantener la temperatura corporal en niveles óptimos).
- Porcentaje de pérdida del 3%: Disminución de la resistencia al ejercicio, calambres, mareos, aumento del riesgo a sufrir lipotimias y el incremento de la temperatura corporal.
- Porcentaje de pérdida de 4%-6%: Disminución de la fuerza muscular, contracturas, cefaleas y un mayor aumento de la temperatura corporal.
- Porcentaje de pérdida de 7%-8%: Contracturas graves, agotamiento, parestesias, posible fallo orgánico, golpe de calor…
- Porcentaje de pérdida igual o mayor al 10%: Serio riesgo vital.
Uno de los indicadores más sencillos y generales para evaluar el estado hídrico, es el color de la orina. La orina color paja o limonada es un signo de hidratación adecuada, mientras que, siguiendo la escala del color del blanco al naranja oscuro, iremos aumentando el nivel de deshidratación. Cabe decir que por la orina se eliminan otros deshechos y pueden dar lugar a confusión.
Así que para terminar y estar seguros de una correcta hidratación corporal, debemos beber regularmente agua (no vale enchouparse con una botella de litro y hasta el día siguiente…), y comer equilibradamente, pues las hortalizas, verduras y frutas tienen grandes cantidades de agua. Si hace calor y hacemos ejercicio, pues debemos incrementar la ingesta en base a ello. Be water, my friend.
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