Un nuevo estudio desafía las viejas nociones sobre los delirios de la psicosis
VIDA SANA
El trabajo desvela que surgen tras experiencias perturbadoras o traumáticas
Una investigación internacional dirigida por la Universidad de Birmingham ha revelado que las personas que experimentan delirios durante un episodio de psicosis pueden estar “viviendo” emociones profundamente arraigadas. El estudio, publicado en The Lancet Psychiatry, ofrece una “perspectiva radicalmente diferente” sobre los delirios, mostrando que no son meros “fallos en el cerebro”, sino que reflejan patrones corporales que reaccionan a emociones fuertes o experiencias de disociación.
La doctora Rosa Ritunnano, autora del estudio, señaló: “Nuestra investigación proporciona una perspectiva diferente sobre los delirios psicóticos, demostrando cómo surgen del tejido emocional, corporal y lingüístico de la vida de las personas. Durante mucho tiempo, los profesionales clínicos lucharon por comprender el origen de los delirios y cómo se forman”.
El trabajo, realizado con adultos jóvenes combina evaluación clínica, entrevistas y narraciones de vida, y revela que los delirios surgen tras experiencias perturbadoras o traumáticas, especialmente sentimientos de vergüenza. Los participantes describieron tanto estados de intensa encarnación emocional, como sentirse expuesto, poderoso o conectado con Dios, como de desencarnación, al sentirse irreal o separado del propio cuerpo.
El estudio también muestra que los delirios no siempre son negativos; en algunos casos implican asombro, amor y conexión espiritual, reforzando un sentido positivo de identidad y esperanza. Una característica destacada fue el uso de lenguaje figurativo y metonímico, que vincula sensaciones corporales con emociones complejas. Por ejemplo, sentirse “expuesto” o “contaminado” puede expresarse mediante la creencia de ser observado o infectado, ilustrando cómo las emociones toman forma en experiencias corporales y cogniciones delirantes.
Delirios de referencia
Además, la investigación identifica cómo experiencias negativas repetidas, como burlas y humillación pública, pueden inducir delirios de referencia, donde los participantes sienten que otros los vigilan constantemente. Estos episodios pueden derivar en creencias persecutorias y delirios de “transmisión del pensamiento”, percibiendo que otros pueden leer sus pensamientos. Los hallazgos subrayan la importancia de considerar las emociones y el lenguaje en la psicosis, proponiendo que los delirios son respuestas a experiencias intensas más que meros déficits cognitivos. Los autores destacan que comprender esta conexión podría mejorar la intervención clínica, ofreciendo nuevas estrategias centradas en la experiencia emocional.
Intentos de restaurar el equilibrio
Jeannette Littlemore, profesora de Lingüística en la Universidad de Birmingham, afirma: “Todos usamos metáforas y narrativas para comprender nuestras experiencias y dar sentido a nuestras vidas. Pero los pacientes con psicosis lo hacen con mayor intensidad... Pueden sentirse encantados y decir que son tan felices que pueden ‘tocar el cielo’; esto podría llevarlos a experimentar el delirio de creer que pueden volar”. El estudio subraya que los delirios no son solo creencias erróneas, sino intentos de restaurar el sentido y el equilibrio emocional ante experiencias intensas. Comprender cómo surgen puede mejorar la atención a las personas con psicosis, evitando que la vergüenza y la marginación aumenten. Las metáforas y narrativas usadas por los pacientes son clave para entender su sufrimiento y no son signos de irracionalidad, proporcionando nuevas perspectivas para tratamientos más compasivos y efectivos.
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