BUSCAR ALTERNATIVAS
La quimioterapia infantil deja en tejidos sanos una clara huella mutacional
MENOR MORTALIDAD
Las personas con sobrepeso u obesidad al momento del diagnóstico de demencia tienen mayor probabilidad de vivir más tiempo que aquellas con un peso normal, según un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y la Escuela de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York.
Estos hallazgos sugieren que el peso corporal al momento del diagnóstico de demencia puede brindar información pronóstica relevante sobre la supervivencia y subrayan la necesidad de prestar mayor atención a la nutrición, según publican los investigadores en el Journal of Alzheimer's Disease.
La obesidad es un factor de riesgo para diversas enfermedades, como las cardiopatías y la diabetes, pero también se ha demostrado que las personas con sobrepeso u obesidad en la mediana edad tienen mayor probabilidad de desarrollar demencia en la vejez. Sin embargo, entre quienes reciben un diagnóstico de demencia, la obesidad se asocia sorpresivamente con una mayor supervivencia.
"Dado que este hallazgo resulta algo contraintuitivo, cabe preguntarse si podría tratarse simplemente de un sesgo. Nuestros análisis sugieren que las principales fuentes de sesgo que examinamos no explican la ventaja de supervivencia asociada a un mayor peso", precisa el autor principal, Yuan Zhang, profesor en Columbia Mailman.
Los investigadores descubrieron que las personas con demencia que tenían sobrepeso u obesidad en el diagnóstico presentaban un riesgo de mortalidad significativamente menor que las personas con peso normal. En concreto, las personas con sobrepeso (IMC de 25 a 29,9) tenían un 16 % menos de riesgo de muerte; las personas con obesidad de clase 1 (IMC de 30 a 34,9), un 27 % menos; y aquellas con obesidad de clase 2 y 3 (IMC igual o superior a 35), un 22 % menos de riesgo.
"Esto no significa que los pacientes con demencia deban intentar tener sobrepeso u obesidad, ya que nuestro estudio no fue diseñado para abordar esa cuestión. Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que el peso corporal puede ser un indicador pronóstico útil. También respaldan la idea de que la nutrición es un factor clave para la salud y la supervivencia de las personas con demencia", afirma Virginia Chang, primera autora del estudio.
El equipo analizó datos del Estudio de Salud y Jubilación recopilados entre 1998 y 2022 sobre 4.523 personas que desarrollaron la enfermedad, lo que permitió hacer un seguimiento continuo del peso antes y después del diagnóstico. Tras descartar diversos factores que pudieran distorsionar los datos —como la pérdida involuntaria de peso años antes del diagnóstico o el llamado sesgo de supervivencia—, los análisis confirmaron la solidez de los resultados.
Desde un punto de vista fisiológico, el exceso de peso podría beneficiar a los pacientes al proporcionarles mayores reservas de energía o masa muscular para afrontar el deterioro.
"La nutrición puede ser un gran problema para las personas con demencia, ya que pueden sufrir pérdida de apetito, mayor gasto energético y dificultades para alimentarse por sí mismas", apunta Chang. Por ello, independientemente de la causa exacta, el peso en el momento del diagnóstico se perfila como un dato clave para prever la evolución del paciente.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último