San Amaro apuesta por una viticultura eco y más rentable, la biodinámica

AGRICULTURA

Cultivo como hace 400 años, y producción con tecnología del siglo XXI

Pilar Higuero en su bodega, Lagar de Sabariz, en San Amaro.
Pilar Higuero en su bodega, Lagar de Sabariz, en San Amaro.

La agricultura biodinámica ve la granja como un organismo vivo interconectado, basado en las ideas de Rudolf Steiner (1924) y que va más allá de la agricultura ecológica, al incorporar los ritmos cósmicos (sol, luna, planetas) y usar preparados especiales (como cuernos de sílice y estiércol) para dinamizar el suelo y las plantas, buscando la vitalidad, la biodiversidad y la autosuficiencia, excluyendo químicos sintéticos y usando compost y rotación de cultivos para crear un equilibrio natural y mejorar la calidad del suelo y los alimentos.

En el Concello de San Amaro, en una ladera que mira al suroeste, a los pies del Castro celta de San Cibrao de Lás, se encuentra el Lagar de Sabariz. Su propietaria, Pilar Higuero, es una malagueña hija de viticultores catalanes y nieta de viticultor francés. Pilar es una fiel defensora de la agricultura biodinámica y en su finca del Pazo de Sabariz pone todo su empeño en aplicar las técnicas de la biodinámica.

Sus ovejas desbrozan todos sus viñedos y prácticamente no tiene que desbrozar, con el consiguiente ahorro económico que eso supone. Se ahorra tiempo, recursos y además se generan recursos añadidos, como es la carne de los corderos y la leche.

Detrás de su bodega hay un corte del terreno en el que, de forma muy visual, Pilar explica por qué ellos no roturan las tierras: “Si te fijas, la parte de tierra productiva apenas tiene aquí 20 centímetros, si yo la mezclase con las capas inferiores, lo único que haría sería empobrecerla”.

Herbicidas

En la explotación de Pilar no hay herbicidas, ni fungicidas, ni insecticidas porque, como ella dice, “cómo se va a hacer un buen vino si regamos la viña de muerte”. No necesita herbicida porque tiene a sus ovejas, ni fungicidas porque utiliza preparados naturales que surten el mismo efecto. Los pesticidas tampoco son necesarios, porque para Pilar, “si matamos a los insectos, no tendremos pájaros, y sin pájaros habrá más insectos, y muchos de ellos no serán buenos”.

La explotación de Pilar tiene su propio aceite de oliva y colmenas que le dan miel, además de polinizar, frutales y un espacio lleno de biodiversidad. Además de tener de todo, Pilar insiste en que “apenas necesito nada y ahí radica la importancia de estar en un espacio biodinámico, ya que tu beneficio sale de restar tus gastos a tus ingresos y eso, después de preservar el medio ambiente, es lo que cuenta al final”.

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