Árbol de la seda
zonas costeras
Es frecuente encontrarla en las zonas costeras. La corteza se usa para curar heridas y para tratar enfermedades parasitarias
La acacia de Constantinopla, denominado científicamente Albizia julibrissin, es un bellísimo árbol caducifolio perteneciente a la familia de las Fabáceas o Leguminosas, originario de las regiones subtropicales de Asia, que cada vez, por su llamativo follaje y la belleza de sus flores, se encuentra más extendido en nuestra tierra, normalmente en jardines. Se le conoce también con el nombre de albizia, árbol de la seda, acacia de flores sedosas, acacia de Persia o parasol de la China. Se utiliza, también, como árbol de sombra ligera.
Fue introducida en Europa en 1740, procedente de Estambul, de ahí su nombre de acacia de Constantinopla, por el naturalista florentino Filippo d´Albizzi. El nombre de la especie Albizi, con una sola z, le fue dado en su honor. El epíteto julibrissin es de procedaencia persa y significa “árbol de seda”.
Su tronco es más bien delgado y derecho. Puede alcanzar hasta los diez metros der altura. Su copa, con ramificaciones extendidas, es amplia, semiesférica y con forma de sombrilla. Su corteza es lisa y de color pardo grisácea, tornándose verdosa y rayada verticalmente cuando envejece; con la edad se vuelve rugosa. Sus hojas son alternas y bipinnadas con numerosos foliolos verdes por ambas caras. De noche se cierran, plegándose las dos mitades. Sus flores, que brotan durante todo en el verano, se presentan en umbelas terminales, son perfumadas y tienen numerosos estambres, unidos banalmente, de color rosáceo, confiriéndole un aspecto plumoso. Su fruto es una legumbre oblonga, aplanada y colgante, terminada en punta y marrón claro y textura membranosa cuando maduran en el otoño. Una vez maduras permanecen en el árbol durante largo tiempo. Contiene semillas plagadas de color marrón oscuro en la madurez. Puede multiplicarse a través de ellas, o bien por esqueje o acodo. Es un árbol de crecimiento rápido, prefiriendo lugares de pleno sol y suelos con buen drenaje. No soporta las heladas prolongadas. Soporta bien la contaminación urbana, motivo por el cual es utilizada para bordes de carreteras, pero no la industrial. Asimismo, tolera la salinidad , por lo cual es frecuente encontrarla en las zonas costeras. En algunos países se ha convertido en una especie invasora.
Desde el punto de vista médico la corteza se usa para curar heridas y para tratar enfermedades parasitarias. Las flores son una importante fuente de néctar para as bajas. Las semillas son apellidas como alimento por la fauna silvestre. En Ourense capital, podemos admirar esta especie en el campus universitario.
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