El cardenal Carlos Osoro, el de mayor edad del cónclave

SUCESIÓN EN EL VATICANO

El exobispo de Ourense, de 79 años, forma parte de los 133 “purpurados” que elegirán nuevo papa

El cardenal y arzobispo emérito de Madrid, Carlos Osoro, junto al recientemente fallecido papa Francisco.
El cardenal y arzobispo emérito de Madrid, Carlos Osoro, junto al recientemente fallecido papa Francisco. | Vatican News

Un total de 133 cardenales entrarán al cónclave que comenzará el próximo 7 de mayo para elegir al nuevo papa, al sucesor de Francisco. El más mayor de todos ellos es el cardenal arzobispo emérito de Madrid y ex obispo de Ourense, Carlos Osoro, de 79 años, y el más joven, el australiano Mikola Bychok, de 45 años.

Aunque en principio son 135 cardenales los electores, hay dos purpurados que se ausentarán por motivos de salud: el cardenal español Antonio Cañizares y el cardenal bosnio Vinko Puljic.

Por continentes, 53 cardenales son europeos, 37 americanos (16 norteamericanos, 4 centroamericanos y 17 sudamericanos), 23 asiáticos, 18 africanos y 4 de Oceanía.

Además, por primera vez, 12 estados, de un lado al otro del planeta, cuentan con cardenales electores autóctonos: de Haití, el cardenal Chibly Langlois; de Cabo Verde, Arlindo Furtado Gomes; de la República Centroafricana, Dieudonné Nzapalainga; de Papúa Nueva Guinea, John Ribat; de Malasia, Sebastian Francis; de Suecia, Anders Arborelius; de Luxemburgo, Jean-Claude Hollerich; de Timor Oriental, Virgilio do Carmo da Silva; de Singapur, William Seng Chye Goh; de Paraguay, Adalberto Martínez Flores; de Sudán del Sur, Stephen Ameyu Martin Mulla y de Serbia, Ladislav Nemet, según informa el portal oficial del Vaticano “Vatican News”.

El más joven

El cardenal elector más joven es el australiano de adopción Mikola Bychok, de 45 años, originario de Ucrania, obispo de la eparquía de los Santos Pedro y Pablo de Melbourne de los ucranianos, y el más mayor es el español Carlos Osoro Sierra, de 79 años, nacido en Castañeda (Cantabria), que antes de convertirse en sacerdote, estudió magisterio, pedagogía y matemáticas.

Los más numerosos son los nacidos en 1947. En concreto, hay 13 entre los que emitirán su voto con 78 años cumplidos o por cumplir. Solo el cardenal siciliano Baldassare Reina, vicario general de Roma, es de 1970 y cumplirá 55 años el 26 de noviembre. Mientras el cardenal canadiense Leo Frank, de 1971, y el lituano Rolandas Makrickas, al que el papa Francisco nombró en su testamento, de 1972, no tienen coetáneos.

Un total de seis cardenales españoles, cuatro de ellos miembros de la Conferencia Episcopal Española (CEE), entrarán en el Cónclave para elegir al nuevo Pontífice.

En concreto, tres de ellos pertenecen a la Conferencia Episcopal Española: el arzobispo de Madrid, José Cobo; el arzobispo emérito de Madrid, Carlos Osoro; y el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella.

A ellos se suma Ángel Fernández Artime, que fue rector mayor de los Salesianos y, actualmente, es el proprefecto del dicasterio para el Instituto de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.

Completan la lista de electores nacidos en España: el arzobispo de Rabat, Cristóbal López, y el obispo de Córcega, Francisco Javier Bustillo. Todos ellos tienen menos de 80 años, que es requisito para ser elector en un Cónclave.

Asume la tarea de elegir pontífice con “muchísima paz y tranquilidad”

Pasaron 23 años desde que Carlos Osoro Sierra (Castañeda, Cantabria, 1945) abandonara la diócesis de Ourense, donde comenzó su camino episcopal a finales de 1996. Desde entonces, ha recorrido las archidiócesis de Oviedo, Valencia y Madrid antes de recibir el capelo cardenalicio de manos del papa Francisco en noviembre de 2016.

El pasado 23 de abril, La Región tuvo la oportunidad de entrevistarle antes de participar en las exequias del pontífice argentino, y formar parte del cónclave del que surgirá el siguiente pontífice, correspondiéndole el derecho de ser elegido y el deber de votar. Una tarea que decía asumir “con muchísima paz y tranquilidad”.

Sobre la muerte del papa expresaba su dolor, “porque hemos tenido un papa excepcional. Un hombre cercano, un hombre que ha servido a la Iglesia, y que nos ha puesto un horizonte misionero muy singular y muy especial. He de agradecerle a Dios el haberlo tenido como sucesor de Pedro, y deseo que el Señor le de la recompensa en la que él creyó, y en la que nos enseñó a vivir”, dijo.

En lo que respecta a sus años en Ourense, el cardenal señaló que fueron años “muy felices. Para mí Ourense tiene siempre un hueco en mi corazón que no puedo olvidar”. Y no quiso adelantar cómo debe ser el nuevo papa, manteniendo la seguridad en que “saldrá elegido aquél que la Iglesia necesita en estos momentos”.

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