Un decálogo pone en valor la prevención como factor clave

APRENDIZAJE CONTINUO

La base de una buena vejez reside, según los expertos, en la proactividad sobre el estilo de vida

El documento pone el foco en la utilidad social y la participación comunitaria.
El documento pone el foco en la utilidad social y la participación comunitaria. | La Región

El Grupo de Trabajo Senior de la Sociedad Española Geriatría y Gerontología, en colaboración con la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría, han elaborado un decálogo destacando el valor de la prevención para un envejecimiento saludable. El objetivo busca destacar que las personas mayores no solo son receptoras de políticas, sino que tienen un papel activo en moldear el mundo: tienen aspiraciones, desean bienestar y deben gozar de sus derechos plenamente.

De este modo, el envejecimiento de la población ha dejado de ser una estadística para convertirse en el mayor reto social del siglo XXI. En este contexto, las entidades de investigación y apoyos a los mayores, han hecho público un documento que busca redefinir la manera en que entendemos el paso del tiempo. Bajo el título “El valor de la prevención para un envejecimiento saludable”, este decálogo se presenta no solo como una guía de salud, sino como un manifiesto en favor de la autonomía y el protagonismo de las personas mayores en la sociedad actual.

Salud global

La base de una vejez satisfactoria reside, según los expertos, en la proactividad constante sobre el propio estilo de vida. El texto subraya que el cuidado físico no debe limitarse a una alimentación equilibrada o a la evitación de hábitos nocivos como el tabaco. Se hace un especial hincapié en que la actividad física y mental es una herramienta universal que puede y debe adaptarse a las capacidades de cada individuo, independientemente de sus limitaciones previas. Del mismo modo, el bienestar emocional se posiciona como un pilar fundamental, instando a los ciudadanos a gestionar el estrés y a buscar apoyo profesional sin los estigmas que tradicionalmente han rodeado a la salud mental en las generaciones más veteranas.

Un aspecto crucial es la lucha contra el edadismo en el sistema sanitario. Los geriatras defienden que la edad nunca debería ser un criterio de exclusión para las campañas de prevención o los cribados médicos. El documento anima a las personas mayores a ser agentes activos que reclamen su lugar en las políticas de salud pública, recordando que la prevención es un derecho que se mantiene vigente a lo largo de toda la biografía humana. Esta visión empoderada se extiende también al ámbito del conocimiento, donde se promueve el aprendizaje continuo y la adaptación a las nuevas tecnologías como una forma de mantenerse conectados con la realidad presente.

Más allá del ámbito clínico, el decálogo pone el foco en la utilidad social y la participación comunitaria. Los expertos sostienen que el sentimiento de ser útil, ya sea compartiendo la experiencia acumulada con las generaciones jóvenes o participando en redes de voluntariado, es uno de los mejores antídotos contra la soledad no deseada. Al mantener una actitud optimista y fijarse metas personales, el individuo no solo mejora su salud cognitiva, sino que refuerza su identidad frente a una sociedad que a menudo tiende a invisibilizar la vejez.

Finalmente, el manifiesto concluye con una firme defensa de la independencia personal. La capacidad de decidir sobre la propia vida y de dedicar el tiempo a actividades que generen satisfacción personal es el objetivo último de todas las medidas preventivas propuestas. En última instancia, el mensaje de las sociedades de geriatría es claro: envejecer con salud no es una cuestión de azar, sino el resultado de una inversión constante en uno mismo, combinando el cuidado del cuerpo con una mente abierta y un compromiso firme con la participación social.

Contenido patrocinado

stats