Las flores de los Bridgerton, vistas desde un taller floral

ZONA VERDE

La estética de la serie Bridgerton ha devuelto al primer plano un tipo de arreglo floral muy romántico, abundante y delicado, que recuerda a los jardines ingleses y a las celebraciones al aire libre.

Las flores de los Bridgerton.
Las flores de los Bridgerton.

En los últimos años muchas personas entran en el estudio/taller con una referencia curiosa: “algo con aire Bridgerton”. La estética de la serie Bridgerton ha devuelto al primer plano un tipo de arreglo floral muy romántico, abundante y delicado, que recuerda a los jardines ingleses y a las celebraciones al aire libre.

Quienes trabajamos con flores reconocemos rápidamente ese estilo. Grandes composiciones que parecen ligeras y naturales, llenas de flores abiertas y colores suaves. Rosas de jardín, peonías, hortensias o ranúnculos que crean volumen y textura, combinadas con flores más delicadas que aportan movimiento, como el guisante de olor o algunas ramas verdes muy frescas.

Muchas veces, cuando alguien me pide algo “tipo Bridgerton”, sonrío, porque en realidad ese estilo siempre ha estado presente en el trabajo floral. Son arreglos que buscan parecer casi espontáneos, como si las flores acabaran de ser recogidas del jardín y colocadas con naturalidad. Pero detrás de esa aparente sencillez hay bastante trabajo: elegir las flores adecuadas, jugar con las alturas, equilibrar los volúmenes y dejar que cada variedad tenga su espacio.

Los colores también son parte fundamental de esa atmósfera. Tonos empolvados, rosas suaves, melocotón, blancos crema o lilas delicados que crean composiciones elegantes y muy luminosas. Colores que no buscan imponerse, sino acompañar el ambiente y crear una sensación de armonía.

Desde el estudio, lo interesante de esta tendencia es comprobar cómo una serie de televisión puede despertar de nuevo el interés por las flores. Muchas personas llegan con imágenes guardadas en el móvil o con la idea de recrear ese ambiente romántico para una celebración, una mesa especial o incluso para dar un toque diferente a su casa.

En realidad, lo que vemos en pantalla tiene mucho que ver con una forma muy clásica de trabajar las flores. Durante siglos, los jardines y las flores han sido símbolo de belleza, celebración y lenguaje. Hubo épocas en las que cada flor tenía un significado concreto y regalar un ramo podía ser casi una declaración de intenciones.

Aunque hoy ya no utilizamos ese lenguaje de manera tan literal, las flores siguen teniendo capacidad de transmitir emociones sin necesidad de palabras. Un ramo puede hablar de cariño, de gratitud, de celebración o simplemente de la intención de hacer un día un poco más bonito.

Quizá por eso estilos como el que vemos en Bridgerton conectan tan bien con el público. Nos recuerdan a los jardines antiguos, a los paseos tranquilos, a las mesas preparadas con mimo y a esa belleza que no necesita ser perfecta para resultar especial.

Desde el taller, trabajar con flores sigue teniendo algo de ese espíritu. Cada composición es diferente, cada flor abre a su manera y cada ramo termina contando una pequeña historia. En ocasiones basta un pequeño ramo sobre una mesa, unas flores frescas en un jarrón o un centro sencillo para transformar por completo un espacio.

Y tal vez ahí esté su verdadero encanto: en que, más allá de modas o tendencias, las flores siempre encuentran la forma de acompañar los momentos más bonitos de nuestra vida.

@achillea.flowers

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