Óscar Martín, un cazador pertinaz de eclipses: “Es una experiencia única”

ECLIPSE TOTAL DE SOL

Se trata de uno de los más de 100 españoles dedicados a esta labor

Óscar Martín, propietario de la empresa Startrails, es uno de los más de 100 cazadores de eclipses que existen en España. Estos entusiastas no son necesariamente astrónomos profesionales, sino personas profundamente apasionadas por los fenómenos celestes que recorren el mundo entero con el único fin de presenciar la totalidad de un eclipse solar. A lo largo de su trayectoria, Martín suma miles de kilómetros y fue testigo de doce eclipses totales de Sol en destinos tan dispares como Australia, China, Egipto, la Polinesia Francesa, Indonesia, Kenia, Argentina o Estados Unidos. Incluso vivió esta experiencia en 2015 sobre el Atlántico norte, tras alquilar junto a otros aficionados un Airbus 320 por unos 6.000 euros el billete, en un vuelo cuyo único propósito era observar el fenómeno desde el aire.

A pesar de su extensa veteranía, la emoción sigue intacta

A pesar de su extensa veteranía, la emoción sigue intacta. “Es algo increíble, me sigo emocionando y llorando. Con el cúmulo de emociones explotas, gritas y saltas”, relató Martín, al tiempo que advirtió sobre la llegada masiva de visitantes extranjeros a España. Para el experto, se trató de un acontecimiento inigualable para disfrutar en compañía de familiares y amigos, dado que la mayoría de los asistentes son personas comunes buscando compartir un instante único.

Sobre el eclipse de ayer, Martín aconsejaba al público general no perder el tiempo intentando tomar fotografías o vídeos, ya que era un evento breve y difícil de capturar sin el equipo adecuado. Sin embargo, por motivos científicos, él dispuso en su ubicación de hasta 20 cámaras equipadas con sensores y fotómetros, programadas con meses de antelación para operar de forma automática y permitirle disfrutar del espectáculo con sus propios ojos.

Un punto estratégico

El punto elegido por Martín para presenciar el evento fue Osorno, en Palencia, donde reservó un espacio exclusivo para su grupo y ejerció de anfitrión de familiares y cazadores internacionales. Eligió esta localización por su estratégica conectividad junto a la autovía y su elevación, lo que permitía reubicarse rápidamente si aparecían nubes. A su juicio, no existe un sitio “perfecto”: mientras que en Galicia la mayor altura del Sol favorecía la nitidez científica, en Baleares el horizonte marino ofreció una estampa de postal. Lo primordial, aseguró, es simplemente situarse donde el cielo permanezca despejado.

En materia de seguridad ocular, Martín aclaró que observar un eclipse no entraña un peligro distinto al de mirar al Sol un día cualquiera. Lo crucial, siempre, es no utilizar jamás métodos caseros como radiografías o CD, sino gafas homologadas con filtro ultravioleta, cuyo precio adecuado oscila entre los 3 y los 7 euros. Estas gafas deben usarse durante las fases parciales, pero es imprescindible quitárselas en el preciso instante de la totalidad para poder contemplar la corona solar a simple vista o con prismáticos. En cuanto la luz reaparece por un extremo, se debe volver a colocárselas para evitar daños permanentes en la retina.

Los ojos en España

El experto comentó, además, sobre los riesgos logísticos que acompañaron a la multitudinaria afluencia de espectadores. El peligro de incendios forestales en zonas rurales por descuidos de los visitantes en eventos de este tipo es extremadamente alto. Asimismo, vaticinó sobre las posibles retenciones kilométricas en las carreteras “Ayer todo el mundo tuvo sus ojos puestos en España, depende de cómo lo hayamos hecho hablarán mejor o peor de nuestro país, de nuestro turismo y de la marca España. Fue el momento ideal para promocionar la España vaciada”, apuntó.

Martín durante la observación de un eclipse.
Martín durante la observación de un eclipse.

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