El papa destaca la unidad de la gente en su viaje a España

VISITA DE LEÓN XIV

El papa pone en valor la unión de tradición católica y cultura en España y pide custodiar “con esmero” su patrimonio

El papa llega en papamóvil para presidir la misa multitudinaria en Santa Cruz de Tenerife.
El papa llega en papamóvil para presidir la misa multitudinaria en Santa Cruz de Tenerife. | Alejandro J. Rosa

El papa León XIV aseguró que la acogida recibida durante su viaje apostólico a España, celebrado del 6 al 12 de junio, le hizo percibir una necesidad cada vez más extendida de unidad en la sociedad. Durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro, afirmó que observó un deseo común de “volver a encontrarse unidos en torno a un fundamento auténtico y duradero, capaz de ir más allá de las ideologías y los intereses partidistas”, una idea que dijo haber constatado en los distintos encuentros mantenidos durante su estancia.

El pontífice repasó algunos de los momentos más destacados del viaje, como los grandes encuentros celebrados en catedrales y estadios, el rezo del Rosario en la Abadía de Montserrat y la misa en la Basílica de la Sagrada Familia. Sobre este último templo, destacó que representa el encuentro entre tradición y modernidad y aseguró que le permitió percibir “el carácter propio de Europa, su riqueza inestimable, como una realidad actual, no superada”, en referencia al patrimonio cultural y espiritual europeo.

León XIV defendió que la migración ofrece una oportunidad para el encuentro entre culturas y para fomentar el diálogo

León XIV también señaló que durante el viaje detectó una fuerte necesidad de esperanza en una humanidad “duramente probada por las consecuencias negativas de un modelo de desarrollo engañoso”. En este contexto, defendió que muchas personas esperan escuchar del papa un mensaje capaz de responder a los desafíos actuales y recordó que la unidad debe asentarse sobre “un fundamento verdadero y profundo, ni ideológico ni de interés parcial”. Además, destacó especialmente los testimonios recogidos durante la visita, entre ellos los de niños, víctimas de abusos, presos, migrantes y jóvenes, cuyas experiencias reflejan, a su juicio, necesidades universales de escucha, justicia y fraternidad.

El papa dedicó también una parte de su intervención a los migrantes que conoció en los centros de acogida de Canarias. Aunque reconoció que la migración es un fenómeno complejo que requiere respuestas coordinadas, defendió que esta realidad ofrece una oportunidad para el encuentro entre culturas y para fomentar “el diálogo y el intercambio recíproco de valores”.

Finalmente, agradeció al pueblo español, al rey, a las autoridades y a la Iglesia local la acogida recibida durante la visita y volvió a insistir en la necesidad de una unidad “capaz de superar divisiones y contraposiciones”. Asimismo, animó a mirar a los demás y al mundo “con los ojos de Dios”, es decir, con amor, respeto y compasión.

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