Un papa conciliador

Publicado: 17 jun 2026 - 01:40
La Región

Si algo ha quedado claro, es que la reciente visita del papa León XIV ha sido una auténtica imagen de un pontífice conciliador. A lo largo de la semana no paró de recorrer Madrid, Barcelona y las Islas Afortunadas, en concreto dos de ellas, Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife. Allí prodigó una amplia colección de discursos, homilías y mensajes públicos que permitieron reconstruir el tono completo de su visita. Discursos pletóricos de humildad, sencillez, amor y donde se ha expresado ante autoridades civiles, jóvenes, obispos, parlamentarios, representantes de la cultura, empresarios, sindicatos, deportistas, migrantes y comunidades religiosas.

Robert Francis Prevost, su nombre secular, que encarna el 267 papa de la Iglesia Católica se ha llevado un magnífico recuerdo de esa visita en España, donde no ha dejado a nadie circunspecto. Habló de todo y para todos. Además, sin parábolas y sin circunloquios. Dijo todo lo que sentía, tanto para hablar del problema migratorio como de los jóvenes y los que carecen de medios para sobrevivir. Sin embargo, hubo dos discursos sobre los que hizo más hincapié al tratarse de instituciones públicas, como han sido en el Palacio Real y en el Congreso de los Diputados, en el que se llevó una tremenda ovación de siete minutos.

El discurso en la Cámara Baja fue más contundente y claro, y por ese motivo congresistas y senadores le escucharon en silencio

En el Salón de Columnas del Palacio Real tuvo lugar el encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. En primer lugar, pronunció unas palabras el rey: “Recordarlo siempre, de palabra y de obra -y en especial en estos tiempos de incertidumbre- bien merece ser pauta de conducta universal: la unidad como vehículo e instrumento para la paz”. A continuación su santidad les habló a los allí reunidos diciendo: “Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”. Ante todo, claridad.

Sin embargo, el discurso en la Cámara Baja fue más contundente y claro, y por ese motivo congresistas y senadores le escucharon en silencio y al terminar le aclamaron en un gran aplauso de siete minutos, como si hubiesen entendido lo que les dijo el obispo de Roma. Pero, al finalizar, hemos comprobado que cada cual lo interpretó a su criterio y que cada uno tenía su punto de vista. “En este hemiciclo -subrayó el papa- se da forma jurídica a la convivencia social. Aquí las diferencias se escuchan, se ordenan y, cuando es posible, se convierten en decisión compartida. Por eso, más allá de la legítima diversidad de posiciones, toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes”.

Es indudable que todo lo que dijo encerró un montón de aseveraciones sobre las que congresistas y senadores tiene mucho de qué hablar, pero todos sintonizando en el mismo lenguaje, el de la convivencia, y evitando exabruptos, que es lo que más prolifera hoy en día.

Contenido patrocinado

stats