Rubén González Llanos y el mundo en noticias ilustradas

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Rubén González Llanos, conocido como Lechero Fett, informa y divulga con humor y animaciones. Desde Alicante, gestiona varios canales de YouTube y equilibra una intensa rutina de trabajo y paternidad con el objetivo de hacer la información más accesible.

Rubén González Llanos, Lechero Fett, en su estudio en Alicante revisando un vídeo animado.
Rubén González Llanos, Lechero Fett, en su estudio en Alicante revisando un vídeo animado.

Antes de irse a dormir, Rubén González Llanos (Burgos, 1987) en su estudio en Alicante repasa lo acontecido hasta ese momento alrededor del mundo (desde la política hasta los videojuegos) y lo guarda en un PowerPoint de 78 diapositivas que volverá a abrir a las 6,00 de la mañana del siguiente día para adicionarle nuevos sucesos. En aproximadamente dos horas Rubén, mejor conocido como Lechero Fett en el ámbito de YouTube, ya tiene seleccionados los eventos que compartirá en su canal Noticias Ilustradas (625.000 suscriptores). Ataviado con una camisa con chorrera que recuerda a la moda del siglo XVII y un sombrero nepalí, Rubén, micrófono en mano, da los buenos días para comenzar con “súper energía al máximo”.

Informar, para Rubén, va más allá de compartir noticias; para él la clave está en hacerlo “como si te lo contaran en un bar”. Su coreografiada informalidad, junto con el humor y los vídeos animados, constituyen su principal sello de creación. Sin embargo, más allá de compartir noticias, otros dos canales le exigen mayor compromiso con su audiencia trasatlántica. El más reciente, Economía Ilustrada, sobrepasa los 58.000 suscriptores, mientras A Toda Leche acumula 628.000 seguidores y es el canal de YouTube más antiguo de España, según afirma en su descripción.

Historias de batallas, asesinatos misteriosos, estafadores, asaltos a bancos o anécdotas de la Segunda Guerra Mundial son algunos de los temas que lo apasionan.

De todas las noticias que comparte en la mañana, Rubén selecciona una o dos que convertirá en un cortometraje animado. Ello supone un proceso de investigación, redacción del guion, grabación de voz y animación de varias horas. Sin embargo, más allá de lo noticioso, haber estudiado Comunicación Audiovisual y su pasión por la historia (pero la más bizarra, curiosa e improbable) lo han hecho embarcarse en procesos de documentación, publicar dos libros y decenas de vídeos que acumulan cientos de miles de visualizaciones. Historias de batallas, asesinatos misteriosos, estafadores, asaltos a bancos o anécdotas de la Segunda Guerra Mundial son algunos de los temas que lo apasionan.

Administración del tiempo

“Nunca se puede explicar algo súper bien con una imagen de una peli o una escena. Siempre te faltan detalles y tampoco es plan de enseñarlo con una pizarra; creo que con una animación se entiende muchísimo mejor, aunque parezca un poquito más infantil, pero al final queda todo muchísimo más claro. Para mí es una forma solamente para explicarte mejor y ya está”, sentencia Rubén.

Recientemente se convirtió en padre y ello, sumado a la carga de trabajo, implica para él una estricta administración del tiempo. “Noticias Ilustradas, solamente por los informativos y con la noticia diaria, ya eso me come 6 u 8 horas. Luego trabajo en guiones para A Toda Leche y de Economía Ilustrada. Intento sacar el tiempo de donde sea. Soy autónomo, ya sabes lo que ello implica. Lo normal es que pase cerca de 12 horas o así currando; en fin, qué te voy a contar”, afirma en medio de risas.

Hay vídeos que ese día deben salir sí o sí

Al tratarse de vídeos animados, Rubén necesita estar pendiente de muchísimos detalles al ser un proceso complejo entre la sincronización de lo narrado y la secuencia de imágenes que se observa. “Hay vídeos que ese día deben salir sí o sí, entonces entre mi parte y la edición del animador son unas 8 o 12 horas. Si lo tuviera que animar yo tardaría menos, pero los animadores son más pros”.

Debido a su interés por contar la historia, es habitual encontrar en los comentarios de sus vídeos a jóvenes que afirman haber superado esta asignatura gracias a él. “Hay veces que me paran por la calle y me dicen: ‘Tío, he aprobado la Selectividad gracias a ti’. Es muy gracioso y a la vez increíble cómo alguien que hace un vídeo desde casa puede ayudar a tantas personas. Es como si fuese la IA mucho antes de que estuviera la IA por todos lados”.

Aunque la génesis de concebir vídeos históricos fue una especie de desquite, pues: “Siempre me gustó la historia, pero en el instituto yo era un matao. Se me daba fatal porque el profesor era malísimo, solo mandaba a hacer resúmenes, mapas conceptuales... un coñazo. Bueno, le quitaban las ganas a cualquiera de aprender. Entonces, con el canal empecé a documentarme y publicar vídeos así. Y ayudar a alguien a que apruebe una asignatura y hacerle la vida un poco más fácil, pues es la hostia”.

Precisamente esa pasión lo hizo debutar en el mundo literario con Historietas de España a toda leche (Libros Cúpula, 2020) y Las batallas más raras y locas (Libros Cúpula, 2023), libros con caricaturas realizadas por su esposa Patricia Benedicto, además del escritor Ángel Mora en el primer libro y el asesoramiento del historiador Samuel Roldán Lianes en la segunda publicación. Aunque para Rubén la ilusión compartida de insertarse en el ámbito de los libros fue una experiencia agridulce. “Ser escritor en España no es muy rentable. Tardas en hacer cada libro medio año plenamente a tope. No, no es rentable”, detalla nuevamente con risas.

Convertirse en padre supuso para él incrementar a un nivel superior el grado de “la partida”, como le gusta definir a la vida. Las prioridades del trabajo y el cuidado de su hijo implican que deba “estar ahí en lo que haga falta para cuidar al niño o ayudar a mi mujer. Tengo los juegos de Steam abiertos y sin poder jugarlos. A lo mejor cuando mi hijo sea mayor sí que me dejará. Ya dentro de unos años te lo digo”, confiesa, y de forma inevitable vuelven las risas.

Rubén concibió su propia institución político-religiosa llamada El Lecherismo Ilustrado

El lecherismo ilustrado

Como parte de la comunidad creada en el entorno digital, y aprovechando su lácteo identificativo, Rubén concibió su propia institución político-religiosa llamada El Lecherismo Ilustrado. “Se trata de jugar con lo establecido, de pensar que todo alrededor nuestro es una simulación. Cuando hayamos muerto iremos para un lobby y, si lo queremos, podemos reiniciar la partida para regresar. El lecherismo ilustrado se basa en el odio hacia todo lo político, porque todos son unos mangantes. Entonces mi idea es ser dictador de España y empezar a cambiar las cosas con sentido común, de cuestionarlo todo, o sea, ¿por qué esto es así?, ¿quién ha hecho esto?, ¿lo hizo un mono? Todavía queda un poquito para que nos alcemos con el poder. Échale 10 años o así”, describe Rubén utilizando el humor como su mejor y más expresiva herramienta.

Desde lo noticioso, económico o histórico, su compromiso de instaurar “el lecherismo ilustrado” implica para Rubén un grado de responsabilidad que siempre será notable cada mañana con “súper energía al máximo” para compartir, siempre con risas, los eventos más importantes de la jornada.

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