LITERATURA ARTIFICIAL
Thélyson Orélien, el escritor señalado por apelar a la IA
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La novela C’était ça ou mourir (Era esto o morir), obra del autor haitiano-canadiense de 38 años Thélyson Orélien, vendió más de 35.000 ejemplares en el mercado editorial francés y fue galardonada con el Premio de Novela Fnac. Además de este notable reconocimiento comercial y de la crítica, el libro logró ingresar en las primeras listas de selección de los certámenes literarios más destacados del ámbito galo, entre los que figuran el Goncourt, el Renaudot, el Médicis y el Femina. La trama narra el periplo de Jonas Dorléon, un profesor que se ve obligado a huir de la violencia generada por las bandas armadas en Haití y que emprende una compleja travesía a través de doce países con el objetivo final de establecerse en Norteamérica.
Sin embargo, la trayectoria del libro se vio seriamente afectada por una denuncia pública difundida en la red social X por la cuenta anónima “Balance ton Claude”. Al momento de publicar el mensaje inicial, el perfil disponía de apenas 92 seguidores y acusó abiertamente al escritor de haber elaborado el texto “casi integralmente” mediante herramientas de inteligencia artificial generativa.
Para fundamentar la afirmación, los administradores de la cuenta publicaron capturas de pantalla con los resultados del programa de análisis estadounidense Pangram, el cual asignaba aproximadamente un 97% de origen artificial al material sometido a examen. La publicación acumuló rápidamente más de tres millones de visualizaciones, trasladando de inmediato el debate a los medios de comunicación locales e internacionales.
Esta polémica expuso las limitaciones técnicas de los sistemas informáticos diseñados para la detección de textos automatizados. Evaluaciones posteriores, como las llevadas a cabo por el área de verificación de la agencia de noticias AFP, evidenciaron marcadas discrepancias metodológicas entre las distintas plataformas disponibles en el mercado. Al procesar exactamente los mismos extractos en aplicaciones como InVID-WeVerify, GPTZero o Copyleaks, las herramientas arrojaron diagnósticos completamente opuestos: mientras unos sistemas atribuían un origen 100% humano a los fragmentos, otros señalaban un porcentaje equivalente de intervención algorítmica. Analistas y especialistas en la materia señalaron que estos programas registran un margen de error bastante elevado cuando analizan obras redactadas en idiomas diferentes al inglés o cuando evalúan construcciones sintácticas alejadas del modelo métrico y gramatical estándar.
Ante la amplia difusión de las acusaciones, las empresas editoriales a cargo de la distribución del libro salieron de inmediato en respaldo del autor. Las casas Éditions du Boréal en Canadá y Éditions Grasset en Francia emitieron comunicados oficiales reafirmando su total confianza en el trabajo del escritor y rechazaron las afirmaciones vertidas en las redes sociales. Por su parte, la cuenta anónima que inició la cadena de publicaciones modificó el tono de sus mensajes posteriores, pidiendo empatía hacia la figura del autor frente al acoso digital recibido.
A pesar de la controversia sobre el papel de las tecnologías en la creación literaria, la obra C’était ça ou mourir mantiene su presencia en las librerías y continúa figurando en los listados oficiales de los premios de la temporada.
Frente al revuelo generado por las acusaciones, Thélyson Orélien mantuvo una postura tajante en rechazo al uso de herramientas automatizadas en su labor para concebir su novela. El autor insistió en que concibió y comenzó a redactar Era esto o morir en 2017, mucho antes del auge de los modelos de inteligencia artificial generativa.
En sus declaraciones públicas, subraya que su compromiso con la literatura nace de la pasión y la vivencia personal: “No escribí esta novela con la cabeza, sino con las tripas y el corazón”, afirmó, argumentando que no existe motivo alguno para delegar en una máquina un proceso íntimamente ligado a la memoria y al sufrimiento.
Orélien sostiene que las lecturas erróneas de los detectores automáticos se deben a la singularidad de su estilo. La novela combina repeticiones rítmicas, metafóricas y un uso fluido de la oralidad caribeña que dista de los parámetros occidentales convencionales.Según el escritor, los algoritmos están entrenados con base en la tradición literaria francesa clásica, por lo que tienden a clasificar equivocadamente la cadencia de la poesía haitiana y los giros idiomáticos regionales como anomalías sintácticas o patrones artificiales.
Asimismo, el novelista enmarca este episodio dentro de una dinámica de hostilidad recurrente hacia su figura desde su consolidación en el panorama cultural europeo. Más allá del enfado por el cuestionamiento a su probidad intelectual, Orélien se encuentra reuniendo un expediente detallado junto a sus editores de Grasset y Boréal, que incluye borradores previos y versiones iniciales del manuscrito elaboradas años atrás.Con estas pruebas busca certificar formalmente la autoría humana de una obra nacida de la experiencia migratoria y del pulso inconfundible de su propia voz.
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