Juan Manuel Losada, un “cardiólogo” de frutales tropicales limiao en Málaga

INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL

El biólogo trasmirao, que ha realizado estudios posdoctorales en la Universidad de Harvard y la Universidad de Brown, explica en qué consiste su trabajo como investigador principal del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora

Juan Manuel Losada entre árboles de aguacate en el IHSM La Mayora.
Juan Manuel Losada entre árboles de aguacate en el IHSM La Mayora.

La distancia entre Viladerrei (Trasmiras) y los laboratorios de la Universidad de Harvard, no se mide en kilómetros, sino en tenacidad. Esta es la historia de un hombre con “conciencia de pueblo” que cambió las huertas de su infancia por la primera línea de la investigación científica internacional, para ponerlas hoy al servicio de un centro agrícola malagueño. La infancia de Juan Manuel Losada (1979) transcurrió entre paisajes verdes, ganado bovino, y el sonido constante de la lluvia sobre los tejados. En su aldea natal, de apenas doscientos habitantes, las opciones de futuro son hoy casi inexistentes, sin embargo, el entorno rural fue su primer laboratorio. “Mis padres siempre trabajaron en agricultura como primera o segunda ocupación... yo fui a la escuela unitaria, y me resulta curioso que hoy en día sean todos tanatorios...”, comenta.

Juanma empezó su trayectoria académica en la Universidad de Vigo estudiando Biología, y Ciencia y Tecnología de los Alimentos en Ourense. Después hizo su tesis doctoral en reproducción de frutales en Zaragoza, en un centro del CSIC, tras la cual se fue a Boston, donde comenzó su etapa postdoctoral en la Universidad de Harvard. “Allí me especialicé en evolución y anatomía vegetal, una etapa que alterné con otra en la Universidad de Brown, donde trabajé con evolución de coníferas”, revela. Volvió a España en 2018, al municipio de Algarrobo (Málaga), para convertirse en investigador principal del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora.

Donde todo se acepta

Cuando se le pregunta por la fama local y el reconocimiento de sus paisanos, comenta simpático: “Allí todo se acepta... tanto ‘o toliño’ como ‘o listiño’. Yo siempre he llevado muy orgullosamente la consideración de pueblerino”. Estira el científico el chiste (poca broma) cuando afirma: “Mi mayor objetivo es que pongan mi nombre a la plaza principal del pueblo, el resto de cosas que he hecho me parecen menos importantes”. Aplausos.

Pitahaya, lichi, longan o zapote, las frutas del futuro

Pregunta. ¿Cuáles son las principales líneas de investigación que diriges actualmente en La Mayora?

Respuesta. Soy una especie de cardiólogo de árboles. Estudiamos las venas de los mismos para optimizar el uso del riego en frutales. También vemos en detalle su anatomía para entender cómo distribuyen el agua y nutrientes durante el crecimiento y la fructificación. Finalmente, usamos una aproximación de agricultura de precisión para hacer un seguimiento en tiempo real de su fisiología.

P. ¿Cómo se adapta la hortofruticultura mediterránea y subtropical a la escasez de agua?

R. A través del conocimiento, no cabe duda, con el objetivo de la mejora de variedades y la optimización del uso de recursos no renovables. Apostamos por la agricultura respetuosa con el medio, con una producción de calidad y sostenible, pero siempre a partir de la evidencia que aportan los datos que obtenemos. Tenemos una finca de 50 hectáreas, única en España, donde realizamos experimentos de riego y evaluamos la respuesta fisiológica de los árboles a corto y largo plazo.

P. Cultivos como el aguacate o el mango han estado en el punto de mira, precisamente por su consumo de agua...

R. Hay que entender este tema en toda su dimensión, y no solamente atendiendo a las limitaciones hídricas. Los cultivos subtropicales en las zonas costeras de las provincias de Málaga y Granada han supuesto un auge económico y social desde los años 50 sin precedentes. El mango por ejemplo es menos demandante que el aguacate, y los datos de los últimos dos años nos permiten identificar los límites a los que se enfrentan estos cultivos a nivel riego. En la Axarquía malagueña, se están haciendo plantas desalinizadoras de agua marina, pero demás de costosas tienen sus propios inconvenientes ambientales. Yo considero además que el problema del agua no es solo agrícola, sino también social. Habría que cuantificar cuánta agua se consume por el turismo masivo que interviene en la fórmula de la gestión eficiente.

P. ¿Se podrían dar estos árboles en Galicia? ¿En Ourense?

R. El mango tiene su límite de expansión latitudinal en Málaga, ya que es un frutal muy sensible a las temperaturas bajas. De hecho, en Málaga ya crecen más bajitos que en sus lugares de origen debido al frío invernal. El aguacate es sensible a las heladas, pero hay variedades que aguantan bien temperaturas bajas. De hecho, se ha expandido por zonas costeras de toda la península Ibérica y por supuesto en Galicia existen ya productores en las zonas de O Rosal (Pontevedra) por ejemplo. En Ourense también podría darse, pero no en lugares con heladas, esto es un limitante. Hay zonas potencialmente aptas para estos cultivos, como zonas de la ribera del Sil por ejemplo, con muy pocas heladas al año.

P. ¿Por qué una especie como el kiwi se ha popularizado tanto en las huertas gallegas siendo una especie en origen asiática? A saber, no hay paisano sin parra de los mismos...

R. El kiwi es una especie fascinante, pero no es el único con origen en Asia, casi todos los frutales de clima templado que consumimos (manzano, melocotón…) tienen su origen en ese continente. Como la mayoría de los cultivos que consumimos hoy en día, se han naturalizado ya, y el kiwi es un ejemplo de adaptación fantástico. Requiere bastante agua, pero en Galicia no es un limitante, y tiene resistencia a estrés ambiental (el frío), y pocas plagas. Además, como las abejas hacen muy bien su labor durante la polinización, siempre hay fruto. Como es una liana, la aprovechamos para dar sombra… ¡Esta planta es una joya!

P. ¿Qué papel juega la tecnología digital en la optimización de los recursos en el campo?

R. Nosotros tenemos un proyecto pionero en este sentido. Se llama 6G-PATH. Se trata de una planta piloto en la que, trabajando con expertos en Telecomuncaciones, hemos creado un sistema adaptable a cultivos que no tienen un acceso fácil, como es el caso de la gran mayoría de los aguacates en Málaga, que se cultivan en colinas. Y efectivamente hemos demostrado las capacidades de sensores, drones y vehículos autopropulsados para evaluar el estrés hídrico de este fruto y optimizar el uso del agua.

P. ¿Cómo se consigue transferir estos avances tecnológicos al agricultor de a pie?

R. Nuestro centro tiene contacto directo con empresas productoras y cooperativas, con proyectos conjuntos en los que se investigan aspectos que interesan al sector. Participo en numerosas jornadas técnicas destinadas a los productores e ingenieros agrónomos que manejan fincas. También a través de una intensa divulgación científica acercamos nuestra investigación a los más jóvenes, tanto de colegios como de institutos. Esto también es una forma de llegar al agricultor de a pie, a través de sus hijos/nietos.

P. ¿Qué nuevos cultivos subtropicales o mediterráneos podríamos empezar a ver en nuestros campos que hoy todavía son experimentales?

R. La pitahaya por ejemplo (la fruta del dragón), que es un cactus muy común en Asia, se está expandiendo mucho debido a su bajo mantenimiento a nivel hídrico. Pero hay otros, como el lichi y el longan (también asiáticos), o el zapote (de origen latinoamericano) son frutales de uso común en zonas tropicales que podrían desarrollar una diversificación importante.

P. ¿Es optimista respecto al futuro de la agricultura frente al desafío climático?

R. Sí, creo que la agricultura sostenible es una de las mejores herramientas que tenemos para la gestión eficiente del territorio, de hecho considero que puede ser una alternativa interesante para que la gente joven con familia vuelva a los pueblos.

P. ¿Hasta dónde llegan sus cultivos? Se dice, se comenta, se rumorea que grandes personalidades han podido degustar vuestros manjares...

R. Nuestros cultivos se conocen no solamente por sus avances científicos, con repercusión más allá de las fronteras de España, también porque la finca experimental es un ejemplo de agricultura ecológica... y sí las frutas que producimos se venden y, en ocasiones, se envían a las altas esferas. ¡Nuestros mangos le encantan a la reina!

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