El “reto marrón” obliga a cerrar la piscina de Trasmiras
Vándalos defecaron de madrugada en el agua, fruto de una moda viral extendida por Galicia
El incivismo ha dejado a los vecinos de Trasmiras sin baño en pleno ecuador del verano. La piscina municipal Vilaseca de la localidad fue clausurada ayer domingo de urgencia tras un asalto nocturno en el que al menos un individuo accedió al recinto y defecó en el agua. Lo que a primera vista podría parecer una gamberrada aislada y de mal gusto apunta a un acto más dentro de una peligrosa moda juvenil que se extiende por España y que ya suma cierres en tres provincias gallegas en las últimas 48 horas, el denominado “reto marrón”.
El Concello de Trasmiras anunció ayer su obligación de “pechar temporalmente as piscinas municipais de Vilaseca debido a un lamentable acto vandálico”. Según detallaron desde la administración local, una persona accedió de madrugada a las instalaciones y “defecou dentro da piscina, provocando una situación de insalubridade que obriga a adoptar medidas de seguridade e hixiene antes de poder retomar o baño”. Todo empezó, según explicó el alcalde, Emilio José Pazos, cuando los socorristas llegaron a la instalación y vieron que había cascos de cerveza que no estaban al cierre. Tras una inspección más minuciosa, encontraron heces flotando en el agua y dieron aviso.
Desde el consistorio de la comarca de A Limia condenan rotundamente este tipo de “comportamentos incívicos”, recordando el perjuicio que causan, especialmente a las familias. “As piscinas son unha instalación pública, pagada e mantida entre todos”, lamentó el regidor, visiblemente enfadado, ya que este acto, que puede parecer una simple trastada, ha provocado el cierre de la piscina en los días de mayor afluencia del año y obliga a cancelar las actividades con colchonetas para los niños del campamento que se iban a celebrar hoy: “Este luns ía ser un dos días máis importantes do verán en Trasmiras e temos que suspendelo por algún tonto”, espetó el regidor, que prefiere tomar todas las precauciones para evitar cualquier posible contaminación. Así, la piscina estará precintada “ata que se realicen as correspondentes análises da auga e se confirme que esta é apta para o baño”. Los técnicos de AquaOurense realizarán hoy las mediciones, pero hasta que lleguen los resultados y se conozca si hay que tomar medidas, podrían pasar “dous ou tres días máis”.
Si los resultados arrojaran restos de bacterias habría que aplicar algún tratamiento de choque que demoraría más la apertura o, lo que sería todavía peor, podría tener que vaciarse el vaso para volver a plenario, en plena prealerta por sequía: “Teríamos que facelo con pozos e non auga da traída e levaría mínimo día e medio”.
Una moda escatológica
El suceso de Trasmiras cobra una dimensión mucho mayor al confirmarse un patrón idéntico en otros puntos de la geografía gallega, enmarcado en lo que ya se conoce en redes sociales como el “reto marrón”. En la provincia de Lugo, el Concello de Castroverde ha vivido una auténtica pesadilla organizativa este fin de semana. El sábado se vio forzado a precintar su piscina grande tras detectar excrementos a media tarde. Apenas un día después, en la mañana de ayer domingo, aparecieron nuevos restos en el vaso de la piscina pequeña, obligando a su cierre total.
Desde Castroverde apuntaron directamente al denominado “reto marrón”, “ unha práctica que se está a popularizar nas redes sociais e que xa está a provocar situacións similares en piscinas de Galicia e doutras partes do país”.
La situación se replicó también en Pontevedra, en el concello de Vila de Cruces. Allí, las autoridades decretaron el cierre al encontrar, además de heces en el agua, “vasos e botellas rotas, e cristais no céspede e na zona de praia”.
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